En el marco de una escalada en el plan de lucha que contempla paros de 24 horas y jornadas de retención de tareas en los tribunales de la provincia, el titular de la Unión de Empleados de Justicia de la Nación en Tierra del Fuego, Federico Villone, analizó la coyuntura del sector en declaraciones a Radio Provincia. El dirigente repasó los motivos que impulsan el malestar en los pasillos de tribunales, denunció la pérdida de poder adquisitivo frente a la inflación y se refirió al estado actual del diálogo con los ministros del Superior Tribunal de Justicia. Asimismo, evaluó el escenario político sindical a nivel provincial y la necesidad de mantener la contención de los trabajadores en tiempos de crisis económica.
Al ser consultado sobre el impacto del último incremento dispuesto para el sector y el estado general de los sueldos en el Poder Judicial, el dirigente gremial fue contundente respecto a la insuficiencia de los porcentajes liquidados y al criterio utilizado por las autoridades. “Sobre la cuestión salarial, lo que viene saliendo, salvo algunas honrosas excepciones de algunos meses, termina siendo insuficiente para la pérdida que venimos teniendo. Es el cuarto mes con septiembre que no tuvimos recomposiciones salariales en el año y sale una recomposición del 2% al primero de octubre con un retroactivo en las categorías más bajas a septiembre. Categorías más bajas, que fue un criterio unilateral y discrecional por parte del Superior Tribunal de Justicia, beneficiando al 2%, que significan 40.000 pesos, beneficiando entre comillas a 194 compañeros, pero dejando a más de 800 afuera”, sostuvo.
Ante la inquietud sobre cuáles son las restantes demandas que encabeza la organización, más allá de la recomposición salarial estricta, Villone remarcó que la problemática excede el aspecto de los haberes. “El segundo eje está más vinculado a cuestiones administrativas, nosotros tenemos más de 20 reclamos que podrían solucionarse administrativamente y que todavía no han tenido solución. Cuestiones vinculadas a concursos, a ascensos, a peticiones que hemos hecho algunas en junio, que todavía no han tenido resoluciones, que sirven a los efectos de poder beneficiar la carrera judicial de las y los compañeros judiciales, como así también poder generar un ámbito de mayor agilidad, o inclusive soluciones salariales indirectas fuera de la recomposición. Y el tercer eje tiene que ver con la administración de los recursos del Poder Judicial en tiempos de escasez”, precisó.
En relación a los objetivos de máxima para este período signado por la crisis generalizada y las expectativas frente a la pauta inflacionaria, el referente sindical aclaró la postura del gremio. “Son esos tres ejes principales, obviamente los salarios es lo que predomina, porque es un año complicado, nosotros sabíamos que íbamos a tener este año, pero nos queda el interrogante, porque estando de lucha desde febrero o marzo, no nos dieron cuatro meses de recomposiciones salariales acordes a la inflación, porque no pedimos nada más que no perder con la inflación, ni siquiera pedimos recuperar la pérdida histórica de 2023 en este año. Sabemos que es un año difícil, pero no queremos perder con la inflación, es un objetivo que tenemos”, afirmó. A ello agregó “la visibilización del malestar y de la situación de los judiciales, que dista mucho de ser la situación del cuerpo de ministros o de algunas categorías que están mejor, la mayoría de los judiciales no están en esas condiciones, es un poco la obligación que nosotros tenemos en este contexto”.
Requerido sobre la estrategia de movilización adoptada y la posibilidad de extender las medidas hasta el cierre del período lectivo y judicial, el gremialista recordó los antecedentes del año anterior. “El año pasado nosotros resolvimos el conflicto salarial a mediados de noviembre, con lo cual hasta que no termine el año aprovechamos cada día como para poder visibilizar el conflicto. Obviamente el desgaste es mucho y nosotros venimos conversando. Por suerte, mantenemos una unidad a pesar de algunos focos de conflicto internos que tuvimos”, destacó.
Respecto de cómo logran sostener las medidas de fuerza sin desatender el servicio esencial que prestan ni desgastar la participación de los afiliados en las asambleas, explicó el criterio de contención que aplican. “Durante el año pudimos conversar y hubo mucha sinceridad en la conversación entre los trabajadores y las organizaciones gremiales como para poder también saber hasta dónde podemos y hasta dónde no podemos. Las mejores medidas son las que más se acatan y tampoco sirve acostumbrar a la gente a un estado extraordinario, que es el estado de medida de fuerza. Porque en el medio también tenemos que brindar un servicio de justicia y es importante que haya conciencia sobre eso, pero sin dejar de visibilizar el reclamo”, indicó, al tiempo que añadió que “la administración de las energías para las medidas de fuerza termina siendo un foco bastante importante de las conversaciones en asambleas y en plenario de delegados para tratar de llevar el conflicto de una manera ordenada y visible, pero sin que los compañeros entren en un estado de desgaste o desgano”.
En cuanto a la relación y articulación de acciones con la otra entidad sindical del sector, el SEJUP, Villone destacó la premisa de la unidad sindical. “Respecto a la unidad entre los dos sindicatos, me parece que no es momento de estar haciendo hincapié en las diferencias. La realidad es superior a la idea y en ese sentido nos afecta a todos por igual, entonces me parece que tenemos que tener una madurez dirigencial y no lo hablo sólo del ámbito judicial gremial, sino del ámbito de la política en general. Tenemos que tener una madurez para buscar una unidad de concepción frente a tiempos difíciles, no solamente la unidad por la unidad, sino tratar de buscar verdaderamente una unidad en función de políticas y avanzar sobre eso”, enfatizó.
Al ser indagado sobre la predisposición que percibe por parte de las autoridades del Superior Tribunal de Justicia para arribar a una solución negociada, la respuesta dejó al descubierto ciertas tensiones en el vínculo. “Entiendo que hay voluntad, no sé si la voluntad es de todo el Superior Tribunal de Justicia, pero sí veo intentos de tratar de resolver el conflicto. Obviamente hay una cuestión presupuestaria, pero ahí entra en juego el otro tema que dije, cómo se administran los recursos. Termina siendo como una discusión de quiero, pero quizás no hago todo el esfuerzo, o quiero pero no puedo, lo cual genera desgaste en la relación, porque estar de medida y poner el foco en cómo se administran los recursos no debe caer simpático en ninguno de los cuerpos de los ministros”, reflexionó. Sobre la legitimidad del reclamo, agregó que “es momento de entender que las representaciones gremiales no pueden ser espurias ni incoherentes. Exigimos y defendimos la autoridad del Superior Tribunal como cabeza de un poder judicial independiente, pero es momento de que esa autoridad se ejerza en un diálogo, en un ida y vuelta, y a veces sentimos que ahí es donde está la falla”.
Sobre el esquema concreto de las protestas dispuestas para las presentes jornadas, detalló la modalidad de acción resuelta por las bases. “El paro de 24 horas tiene que ver con cómo administramos las energías, y después el jueves y el viernes es una retención con presencialidad, porque nos gusta esta cuestión de conversar con los compañeros para generar medidas conscientes. La reunión, la concentración, compartir un momento, ya sea de ruidazo como de asamblea, es sumamente importante, porque en tiempos difíciles donde surge el individualismo, la organización y el encuentro son factores fundamentales”, manifestó.
Por último, ante la consulta sobre los entretelones de la normalización de la CGT de Ushuaia y la exclusión de la UEJN del triunvirato de conducción tras la llegada de la comitiva nacional, el representante judicial ofreció su lectura de lo ocurrido. “Se trataba de un ordenamiento interno, no era algo definitivo, había que esperar que llegara Héctor Daer. Sin embargo, se cambiaron un poco las reglas de juego un día antes y ahí es donde no se incluyó a Judiciales en el triunvirato y se incluyó a Camioneros nuevamente. Para nosotros fue lamentable, no lo entiendo, pero lo respeto de igual manera. Sí duele el cambio de palabra de un momento a otro, forma parte de cierta deshonestidad en algunas cuestiones, pero se respeta y como organización vamos a formar parte de la CGT con nuestra Secretaría de Derechos Humanos”, relató.
Para concluir, repasó la situación de la CGT en el norte de la provincia y la vocación de lucha de su espacio. “En Río Grande se cumplió un poco más con lo que se venía conversando, somos parte de la Secretaría Adjunta y otras dos secretarías más. Son tiempos difíciles donde está la discusión política y electoral metida en el medio. La vocación de la dirigencia de la UEJN siempre es integrar y estar en la lucha no solamente con nuestro sector sino con el conjunto del movimiento obrero organizado. Evidentemente, el pronunciamiento y la expresión que venimos teniendo en algún sentido molesta, y no tenemos que ser ingenuos de que esa molestia tenga repercusiones de otro tipo”, cerró Villone.