En el marco de un contexto crítico para la actividad mercantil de la zona norte fue el secretario General del Centro de Empleados de Comercio de Río Grande y Tolhuin, Daniel Rivarola, quien al ser indagado sobre la coyuntura del sector y la estabilidad laboral expuso un crudo diagnóstico de la realidad que afronta el rubro. Durante el encuentro, el dirigente ofreció precisiones sobre la continuidad de los cesantes en el mercado local, evaluó los factores macroeconómicos que condicionan la actividad diaria y planteó cuál es, a su entender, la salida política y económica imprescindible para revertir esta problemática.
Un goteo incesante de puestos de trabajo
Respecto a las novedades de último momento sobre la pérdida de empleos en la zona, el dirigente sindical confirmó que “continúa el achique en La Anónima y en el resto de los comercios de Río Grande”. Sobre el caso puntual de la cadena mercantil, puntualizó que “en el día de hoy tomamos conocimiento de 5 despidos nuevos en La Anónima que se suman a los 5 de la semana pasada”.
Consultado sobre si este fenómeno se limita únicamente a las grandes cadenas de supermercados o si abarca al conjunto del sector, Rivarola aclaró que la situación afecta a la totalidad del rubro. En ese sentido, aseveró que “el resto de las empresas siguen en la misma línea, alcanzando a los 95 trabajadores en lo que va del 2026” y proyectó con marcada preocupación que “estamos convencidos que esto no termina aquí”.
Factores que hunden el consumo local
Al momento de ser requerido sobre los motivos concretos que desencadenan este panorama de cesantías e inestabilidad laboral, el referente gremial apuntó directamente a la caída del poder adquisitivo y a la crisis en el sector industrial fueguino. Al evaluar estas variables, advirtió que “la retracción del consumo, la falta de nuevos salarios en el sector industrial y la inestabilidad de los que aún existen, hace que peligre todo lo que depende de esos salarios”.
La necesidad de un rumbo económico distinto
Finalmente, ante la consulta sobre cuáles son las perspectivas a futuro y la viabilidad de sostener la actividad con las actuales reglas de juego, el secretario General sostuvo que el problema requiere un giro profundo a nivel macroeconómico. Para concluir su lectura de la crisis, enfatizó categóricamente que “no hay un futuro cierto si no cambiamos de gobierno por uno que apueste a la producción nacional”.