Durante su diálogo con este medio, el referente mercantil pasó revista a los principales factores que golpean hoy al comercio en la provincia y detalló el impacto directo de las políticas nacionales en la pérdida de puestos registrados. Abordó el alcance real de las medidas de flexibilización laboral y la situación particular de los grandes supermercados que operan en la región. Además, Rivarola profundizó en las dificultades que enfrentan los trabajadores cesanteados para insertarse en el mercado local y describió las fiscalizaciones diarias que realiza el gremio frente a la creciente informalidad.
Consultado sobre las causas de la crisis actual en el comercio local, el dirigente gremial fue contundente al apuntar hacia las decisiones económicas del Ejecutivo nacional. “La situación es compleja. Nosotros vemos dos problemas, que son las medidas nacionales, la primordial y que nos afecta muy directamente, es obviamente esta falta de apuesta a la producción nacional, la apertura de las importaciones, la bajada de aranceles, la falta de control con la ilegalidad de la entrada de productos al país”, sostuvo Daniel Rivarola. Explicó que esta caída de la industria nacional genera un efecto dominó insoslayable sobre el comercio y remarcó que las medidas impulsadas, como reforma laboral, no han servido para dinamizar el mercado, sino que “solamente modifican condiciones a los trabajadores para ponerlos en situaciones más precarias, pero no han creado un solo puesto de trabajo”.
Al requerirle precisiones sobre el impacto cuantitativo que estos factores tienen en la provincia, el titular del CEC detalló las desgarradoras cifras que maneja la organización. “Nosotros seguimos contabilizando despidos y la conjunción de la reforma más esta política de no producción hacen que el comercio caiga, y hoy llevamos contabilizados 84 despidos en lo que va de este año solamente, en este primer semestre. Ochenta compañeros registrados perdidos, que sumados a los de 2024 y 2025 de la era Milei perdimos un poco más de 600 trabajadores registrados”, precisó.
Frente a la inquietud por los recientes cierres en la Patagonia, como la sucursal de Carrefour en Río Gallegos, y la posibilidad de que esa situación se replique en Tierra del Fuego, Rivarola reconoció que el retroceso de ventas es generalizado. Manifestó que mantuvo contactos con los directivos de esa cadena, quienes manifestaron que “por el momento” no contemplan cierres en la provincia, aunque advierten que los números de Río Grande están críticos y la incorporación de la venta mayorista tampoco arrojó resultados suficientes. Explicó que “no hay nada en el horizonte por el momento, pero la frase ha sido por el momento, uno no sabe, porque no te avisan con tiempo a los efectos de que te cierran la puerta y no podés volver a entrar, entonces no estamos ajenos”. Ilustró este escenario recordando los despidos ocurridos días atrás en el supermercado La Anónima producto de la reestructuración por bajas ventas, señalando que a diario se observan persianas bajas y locales vacíos en la ciudad.
Preguntado sobre las alternativas de reinserción laboral para las familias afectadas, el gremialista descartó que la industria o el empleo público puedan absorber la mano de obra expulsada. “Para cada puesto perdido no hay lugar, porque el sector industrial no está reactivado, no tiene incorporación de trabajadores, el Estado menos”, afirmó. Añadió que la población desplazada intenta subsistir como trabajadores independientes a través de ferias, la ganancia por la venta de lo que pueda producir, el servicio de transporte vía aplicaciones o el monotributo. En ese sentido, sugirió comparar los datos del organismo recaudador ARCA para comprobar cómo el crecimiento del monotributo refleja el aumento del empleo informal o de baja calidad, a expensas del trabajo formal.
Finalmente, al indagar sobre la proliferación de la informalidad laboral en los locales de Río Grande y Tolhuin, el dirigente ratificó que las inspecciones en la vía pública revelan una irregularidad persistente. “Cada vez que salimos a la calle para hacer algún local comercial, no hay manera de que no encontremos empleo no registrado, lamentablemente es así, la patronal en vez de achicar en costos o mercadería, apuesta a esto, a seguir tratando de com pensar con un empleado en negro”, aseveró. Rivarola concluyó que los reclamos ante la cartera laboral son diarios, pero lamentó que, tras resolver “una situación irregular en una esquina, a mitad de cuadra surge un caso nuevo, en el marco de una preocupante escasez absoluta de puestos de trabajo”.