El panorama para la industria manufacturera local se ha tornado insostenible y el secretario General de SETIA, Rodrigo Cárcamo, en declaraciones a Desde las Bases, por Radio Provincia, no dudó en calificar la situación actual como “inédita”. Sostuvo que se trata de “una coyuntura que creo que no hemos tenido nunca en el sector nuestro propio y creo que en ningún otro sector de la industria manufacturera a nivel nacional”. La realidad de las plantas continúa siendo crítica y el paso de los días agrava el diagnóstico, al punto de que las suspensiones que se habían consensuado originalmente para resguardar los puestos de trabajo terminaron convirtiéndose en cesantías definitivas.
Al indagar sobre las bajas recientes sufridas en Sueño Fueguino, el dirigente confirmó el impacto de la crisis detallando que “esta semana fueron 13 compañeros y compañeras” los que perdieron su empleo, afectando también a personal nucleado en el sindicato hermano de SOIVA. Las expectativas de una mejora se diluyeron por completo ante la realidad del mercado interno. El representante textil explica que, según la información que llega desde la propia firma, el panorama se complejiza de forma acelerada porque “el consumo no levanta, no repunta y bueno, ya creo que es un cuello de botella muy difícil de poder traspasar”.
La magnitud del ajuste de personal cobra mayor gravedad cuando se analiza la evolución histórica de las dotaciones en la provincia. El entrevistado recuerda con amargura las épocas en que las plantas operaban a plena capacidad y evoca que, en su mejor momento, todas las fábricas del sector contaban con planteles que superaban el centenar de operarios. Menciona el caso emblemático de Australtex, firma que “llegó a tener casi 300 personas y hoy cuenta con un poco más de 120 personas”. La tendencia decreciente parece no encontrar un piso y el dirigente proyecta con alarma que “lo que viene sucediendo y lamentablemente creo que va a continuar de esta manera”.
Al evaluar el universo total de operarios que resisten en la actividad dentro de la provincia, la cifra actual denota el vaciamiento de los talleres. El dirigente calcula que hoy por hoy quedan “alrededor de no más de 250 personas” en todo el sector textil fueguino, un número que contrasta con la condición de pioneras que tuvieron estas empresas cuando se instalaron en la región allá por los años 80. Aquella radicación inicial significó el arraigo de las primeras familias bajo la promesa de un bienestar duradero, una realidad que dista mucho del presente actual donde el sueño de un futuro previsible para los trabajadores industriales se encuentra severamente amenazado.
Respecto a las proyecciones para el segundo semestre, el escenario que avizoran los trabajadores es sumamente complejo y desalentador debido a que los indicadores macroeconómicos continúan en rojo. El entrevistado argumenta su preocupación respaldándose en el último informe sectorial de la Fundación Proteger, entidad que monitorea la actividad y que encendió las alarmas a nivel nacional al reportar cerca de 25.000 puestos de trabajo destruidos en todo el país. Los datos técnicos de la entidad civil reflejan que actualmente la mitad de la maquinaria industrial se encuentra totalmente paralizada.
Esta alarmante inactividad, concluyó el referente, responde de manera directa a la combinación de una nula demanda interna y una política de comercio exterior que desprotege la fabricación local. El dirigente subrayó que el estancamiento es consecuencia directa del “poco consumo o mínimo o incluso en algunos nada de consumo y la importación que cada vez es más fuerte”. Esta combinación de factores “destruye la rentabilidad de las plantas locales y empuja a los empresarios a reconfigurar sus estructuras, provocando que el industrial directamente mute su negocio hacia la comercialización o decida bajar las persianas de forma definitiva”, concluyó.
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