Con el vencimiento del acuerdo de estabilidad laboral en la industria fueguina, el conflicto volvió a escalar y expuso, sin matices, la fragilidad de un modelo productivo golpeado por decisiones económicas que, según denuncian desde el sector sindical, empujan a la actividad hacia un terreno cada vez más incierto.
En ese contexto, el secretario general de la UOM Río Grande, Oscar Martínez, confirmó el “inicio de un plan de lucha, cuestionó con dureza la postura de las empresas y advirtió que el escenario que se abre combina conflictividad, pérdida de empleo y una profunda incertidumbre sobre el futuro de la industria”.
“Hay una actitud muy provocativa de las empresas”, disparó sin rodeos en diálogo con FM La Isla, dejando en claro que la “relación con el sector empresario atraviesa uno de sus momentos más tensos”.
El entendimiento que garantizaba cierta estabilidad laboral, primero hasta diciembre y luego prorrogado hasta el 31 de marzo, llegó a su fin sin un nuevo consenso a la vista. Y con él, se desmoronó también una contención que, aunque parcial, había logrado amortiguar el impacto de una crisis que nunca se detuvo.
Martínez fue claro al señalar que “el acuerdo permitió sostener la mayoría de los puestos de trabajo”, pero no logró frenar del todo la sangría. “Hoy están cayendo contratos que no estaban contemplados en ese convenio. Y la situación es preocupante”, admitió.
El dato no es menor porque mientras se “discute en mesas formales, en la práctica el ajuste ya empezó a ejecutarse en las líneas de producción”, sostuvo. Frente a ese escenario, la UOM avanzó con un plan de lucha que incluyó medidas desde el 30 y 31 de marzo, con la posibilidad de profundizarlas en los próximos días.
Sin embargo, la intervención del Ministerio de Trabajo provincial, a través de una conciliación obligatoria solicitada por el sector empresario, abrió una tregua forzada. “Decidimos transitar esta instancia como una alternativa para intentar resolver la continuidad laboral y el salario de marzo”, explicó Martínez.
Pero el resultado de la primera audiencia no fue alentador porque “no hubo avances concretos y las posiciones siguen lejos”.
Uno de los ejes más duros del planteo sindical apunta directamente a la actitud del sector empresario. Según Martínez, “no solo desconocen la gravedad del momento, sino que minimizan el impacto de las medidas gremiales”.
“Dicen que nuestras acciones son inocuas, que no afectan en nada, eso muestra claramente la postura que tienen”, cuestionó.
El diagnóstico del dirigente metalúrgico no se limita a la relación con las empresas. Apunta directamente al contexto económico nacional, al que “responsabilizó por haber deteriorado las condiciones de la industria fueguina con la apertura de importaciones, caída del consumo, pérdida del poder adquisitivo y avance del contrabando configuran, según describió, un escenario extremadamente complicado”.
“Tenemos un gobierno al que no le interesa la industria nacional y que permanentemente la está destruyendo”, afirmó. “Hay componentes para producir, pero no hay mercado y si no se vende, no se fabrica”, deslizó Martínez, en línea con un diagnóstico que se repite en todo el sector.