En diálogo con FM La Isla, el dirigente gremial del CEC sostuvo que la actividad comercial muestra señales evidentes de deterioro y aseguró que la falta de movimiento en las calles comerciales refleja el difícil momento que viven comerciantes y trabajadores. "La ciudad está comercialmente muy parada y eso se ve todos los días. Hay menos clientes, menos ventas y más preocupación por el sostenimiento del empleo", señaló Rivarola durante la entrevista.
Más adelante, el secretario General del CEC indicó que uno de los fenómenos más alarmantes es el crecimiento de la informalidad laboral. Según explicó, el sindicato durante las inspecciones detecta que, entre un 25% y un 30% de los trabajadores del sector, se encuentran en condiciones irregulares, ya sea totalmente en negro o bajo esquemas de registración parcial.
En ese sentido, comentó: "Estamos recibiendo cada vez más denuncias anónimas de trabajadores que no están registrados o que sólo tienen declarada una parte de la jornada laboral", afirmó Rivarola.
El dirigente mercantil, también remarcó que la crisis no impacta de la misma manera en todos los rubros. Explicó incluso que los comercios vinculados a la venta de bienes durables y productos considerados no esenciales, son los más afectados por la retracción del consumo de la población.
En ese contexto, el titular del CEC sostuvo que muchos comerciantes intentan sostener la actividad, aunque reconoció que otros recurren a mecanismos informales para sobrevivir, alimentando una competencia desigual que perjudica tanto a los trabajadores como a los negocios que cumplen con todas las obligaciones.
Respecto de las grandes cadenas comerciales radicadas en la zona, Rivarola aseguró que también enfrentan dificultades y mencionó que la caída de ventas ya comenzó a generar discusiones vinculadas a posibles ajustes de personal.
"Cuando baja el consumo y la mercadería deja de rotar, las empresas empiezan a analizar recortes. Esa amenaza está presente y genera mucha incertidumbre", advirtió Daniel Rivarola.
Otro de los puntos que preocupan al sector es el avance de formas de comercialización paralelas, como los paseos de compras y ferias informales, además del ingreso de mercadería traída desde otros puntos del país o del exterior, lo que incrementa la competencia para los comercios establecidos y en el caso específico del gremio especialmente controlan que no haya irregularidades con la contratación de personal.
En relación con los cambios impulsados por el Gobierno nacional sobre convenios colectivos y estructuras sindicales, Rivarola aclaró que el convenio mercantil cuenta con acuerdos homologados que se extienden hasta el año 2030, aunque reconoció que existe incertidumbre respecto de futuras modificaciones laborales.
Más adelante, el dirigente vinculó la situación local con un escenario económico más amplio y aseguró que la preocupación se repite en distintas provincias del país. "No es un problema exclusivo de Río Grande. Hablamos con dirigentes de todo el país y la realidad es muy parecida. La caída del consumo, la pérdida del poder adquisitivo y la incertidumbre laboral se están sintiendo en todos lados", expresó el referente mercantil.
Para concluir, Rivarola se refirió a la situación actual de la ciudad de Río Grande y Tolhuin y de manera contundente señaló que el panorama es de locales vacíos, menor circulación de clientes, comercios que luchan por mantenerse abiertos y trabajadores que temen por la continuidad de sus empleos, un escenario que, según advirtió, exige respuestas urgentes para evitar un mayor deterioro de la actividad económica y social.