El veterano contó que “la historia es un poquito larga, voy a tratar de hacerla más reducida, a mí estando un día así en casa me llama por teléfono un veterano y me dice que quiere hablar conmigo un pibe, me puse a hablar con él y bueno en la conversación me cuenta de que el casco estaba en remate en Inglaterra, en Europa. Le dije: no es imposible porque mi casco es un casco común y quedó tirado en el monte o en algún otro lado allá en Malvinas, bueno en la discusión me dijo que tenía el casco roto en la zona de la frente y todo eso, hasta que me dice usted le escribió algo al casco. Le digo que si, todos le escribimos algo, le puse Altieri Beto en la parte de adentro”.
“Entonces me puse en campaña para comprarlo y hablé con un gran amigo de acá de Tierra del Fuego, Quique Díaz que es del Tren del Fin del Mundo y él estaba en Roma, le dije Quique vos ya que estás ahí porque no me lo compras, vos cruzás de Roma o sea de Italia a Inglaterra estás a un paso. Bueno se puso en campaña y el casco se remató un primero de mayo. Pero un británico, un minuto antes ofreció más plata a la que habíamos ofrecido nosotros y quedó en manos de ese británico, sufrí como loco, lo llamé al pibe le dije bueno vos me metiste en el lío por favor agarra ahora y comunicate para conseguir el número de este británico. Me dice que es imposible, esto es anónimo. Pero bueno me hizo caso, me escuchó, se puso a buscarlo hasta que consiguió, de ahí me empecé a comunicarme y bueno me lo negó siempre este británico”, relató Beto Altieri.
Después comentó que “Quique también hizo su ayuda desde acá, desde Tierra del Fuego, comunicándose con militares ingleses y fueron a visitarlo estos ingleses y le dijeron que no, que por más que vaya la reina a pedirle el casco no me lo iba a dar. Bueno pasaron unos cuantos años, yo estaba juntando plata para irme con mis hijos allá a Inglaterra tocar el timbre, tratar de recuperar y decirle por lo menos dejarme tocarlo, agradecerle al casco que me salvó la vida junto con mis compañeros que me bajaron y sacarme una foto con él y no lo molestaba más, esa era la idea. Pero me hicieron un reportaje telefónico con unas personas y al otro día del reportaje se puso en venta nuevamente en Inglaterra y ahí salió el tema de que justo en el reportaje que me hicieron yo comentaba lo del casco”, mencionó Altieri.
Más adelante dijo que su relato “salió por todos los medios, me llaman la gente de Infobae y me hacen el reportaje ahí hablo con el señor Hadad, se sienta, conversamos, me pregunta no si podremos conseguir el teléfono de este británico, le digo que yo lo tengo pero mí me bloqueó no sé o cambió el número de teléfono y me dice: bueno pasámelo, le pasé se puso a hablar en inglés yo no sé hablar inglés y bueno terminó a hablar y terminamos de tomar el café juntos y me dice: quédate tranquilo que el casco es tuyo”.
“Le digo que no puedo conseguir la plata que pedían, eran como 18.500 dólares y el me dice: no pero quédate tranquilo, y de repente desaparece de la pantalla de la computadora el casco, el casco, ya no estaba en oferta digamos, desapareció. Le dije chau a otro veterano, ahora lo compró algún anónimo y soné, no sé dónde va a ir a parar. Y a los días me llaman por teléfono de vuelta y me dicen: podés venir para acá para conversar un poco, veni con la familia, le digo está bien voy con mi hijo. Fui con mi hijo a Infobae y ahí empezamos a conversar, que de acá que de allá, entra un muchacho y me sigue conversando, ya era un reportaje y lo estaban filmando, hasta que entra una chica con el casco en la mano, cuando lo vi nuevamente por primera vez después de 37 años me puse a llorar. Lo agarré, lloré, lloré con mi hijo y mi hijo le dice a ellos: esta es la primera vez que lo veo a mi papá llorar, no lloro ni cuando murió la abuela o sea mi mamá, pero ahora lo veo llorando con el casco y bueno se emocionó y ahí me lo llevé conmigo”, relató.
Finalmente dijo: “Hice la locura de tenerlo conmigo en la cama, como un osito de peluche, dormimos juntos para tenerlo ahí y desde ahí lo llevo conmigo para todos lados y yo prometí que cuando yo fallezca, ahí sí va a ser donado a algún museo que tenga cosas de Malvinas y quedará. Pero por ahora me sigue acompañando”, concluyó.