La jornada de este martes transcurría dentro de los márgenes habituales de producción en el parque industrial de Río Grande hasta que la dirigencia de BGH habría convocado de urgencia al cuerpo de delegados. En ese encuentro, los directivos formalizaron una noticia que encendió de inmediato las alarmas en el sector metalúrgico al confirmar que la dotación fabril sufrirá un fuerte recorte de cara a las próximas semanas.
La compañía electrónica fundamentó la medida en la necesidad de readaptar sus esquemas operativos frente a cambios en los procesos de fabricación proyectados para el próximo 15 de diciembre. Según los números presentados por la firma, la reestructuración afectará a cerca de 250 dependientes sobre una plantilla total que ronda las 600 personas, lo que equivale a desprenderse de más del 40 por ciento de su fuerza de trabajo actual.
Como primer paso para concretar el desmantelamiento parcial de la nómina, la patronal resolvió habilitar un registro de retiros voluntarios. El ofrecimiento empresarial contempla el abono de las indemnizaciones correspondientes mediante una modalidad de pago en cuotas, las cuales irán de una a cinco mensualidades según el tiempo de servicio acumulado por cada operario en la fábrica.
A pesar del anuncio de las bajas optativas, la dirección de la planta no especificó los pasos a seguir en caso de que la cantidad de adherentes no alcance la cifra pretendida por la administración. Esa omisión incrementó la inquietud entre las familias metalúrgicas, temerosas de que la firma apele a cesantías directas una vez agotada la instancia del retiro.
La decisión de BGH profundiza el complejo panorama que atraviesa la industria electrónica de la provincia, golpeada a lo largo del año por paralizaciones de líneas, suspensiones y un goteo constante de puestos laborales en distintas plantas del predio industrial. El volumen del ajuste proyectado vuelve a ubicar al empleo fueguino en una situación crítica ante un cierre de año marcado por la inestabilidad.