Por: Micaela Hevia*
Emprender significa transformar una idea en una propuesta propia. Detrás de cada producto artesanal hay tiempo, aprendizaje, creatividad e inversión. Viento de Fuego y FloreSer son dos proyectos que encontraron en las plantas un punto de partida, aunque cada uno construyó su camino desde experiencias y objetivos diferentes.
Viento de Fuego apuesta por la combinación de sabores y una identidad fueguina, FloreSer vincula la herbolaria con experiencias personales, conocimientos de fitoterapia y una mirada social sobre el bienestar. A su vez, Encuentro Semilla que es organizado por Doña Juana, ofrece un espacio para que este tipo de iniciativas se acerquen al público y generen vínculos con otros productores.
Viento de Fuego: una identidad hecha en Río Grande
Carolina y Mariana, ambas creadoras de los blends Viento de Fuego comentaron que el emprendimiento comenzó alrededor de mayo de 2026, con la intención de crear un producto desde cero que tuviera una impronta propia e identidad fueguina. Su nombre se inspiró en una característica reconocible de la ciudad: el viento, y así se convirtió en uno de los ejes de la marca.
Aunque sus ingredientes no son de producción local, sus impulsoras desarrollan las diversas combinaciones, las recetas, el diseño de las etiquetas y la presentación desde Río Grande. El orgullo de que sus productos lleven la inscripción “Hecho en Río Grande, Tierra del Fuego” expresa esa búsqueda de construir algo propio desde el territorio.
La propuesta comenzó con blends para infusiones y luego se amplió a mezclas para mate y caramelos botánicos para cócteles con o sin alcohol. Cada incorporación responde a la intención de explorar nuevas posibilidades y, en algunos casos, a pedidos de quienes conocen sus productos y desde sus más allegados.
La elaboración de cada mezcla requiere probar ingredientes, ajustar proporciones y encontrar un equilibrio entre aromas y sabores. La idea es que cada mix tenga tres elementos: como base debe ser el blend, luego el sabor preponderante y por último las especias aromáticas. Pero la principal intención es que cada combinación tenga una identidad única y que la experiencia no se limite a preparar una bebida, sino que también invite a disfrutar de una pausa cotidiana.
Aromas y sabores que cuentan una historia
Entre sus productos se encuentra la primera combinación: Abrigo de Coco, una mezcla de té rojo, chips de coco y anís estrellado. Esta busca revivir el sabor de un postre en una taza, y las chicas realizaron ajustes en las proporciones para llegar al objetivo. Quemaron el coco para que le diera el dulzor natural y redujeron la cantidad de anís al molerlo, hasta lograr equilibradamente que ningún ingrediente predominara demasiado.
Otra de sus propuestas es Aurora Fueguina, elaborada con té azul, flores de hibiscus y flor siempreviva. Su combinación apunta a un perfil cítrico y floral con poquita cantidad de cafeína que le aporta el té azul para poder consumir en el día; mientras que la incorporación de esta flor nativa suma una referencia al entorno fueguino y al nombre propiamente de la mezcla.
Sin embargo, detrás de cada mezcla también hay dificultades. Las creadoras deben combinar el emprendimiento con otros trabajos, por lo que parte de la producción se realiza durante la noche. A eso se suman los costos de los insumos, los envíos y los materiales de presentación. El sostener la calidad y cuidar el packaging requiere inversión, organización y tiempo. Por eso, además de crear productos, emprender implica resolver cuestiones económicas y encontrar espacios para mostrar lo que hacen.
“De este trabajo, de este emprendimiento nos gusta y disfrutamos mucho de la parte creativa. Lo más lindo de todo es cuando nos sentamos y preparamos saquito por saquito, ver que quede bonito, la selección de las flores, la selección de los colores. Todo eso nos parece super relajante”.
FloreSer: las plantas como transformación y aprendizaje
La historia de FloreSer, de la mano de Daniela Chamorro, comenzó antes de su lanzamiento formal, en abril de 2024. Su creadora, socióloga interesada en los estudios de género, las sexualidades y la intervención social, encontró en las plantas medicinales una forma de reunir experiencias personales, conocimientos y deseos de compartir con la comunidad.
El proyecto nació de un acercamiento progresivo al mundo herbal, relacionado inicialmente con cuestiones personales de salud. Esa búsqueda la llevó a profundizar sus conocimientos y, posteriormente, a convertirlos en una propuesta para otras personas.
"El punto de quiebre fue un casi-diagnóstico complejo, una experiencia que no pude ni quería aceptar que esa fuera mi vida desde ese momento. Me decidí a buscar alguna alternativa; sabía que pastillas y pinchazos no iba a ser el resto de mi vida. Me metí en un nuevo mundo de conocimientos, llegué a las terapias alternativas y comencé a aprender sobre la medicina herbal, la medicina ancestral o más antigua que existe y que en mi familia ya se aplicaba, pero que por alguna razón yo no la tenía tan en cuenta”.
La identidad de la marca se relaciona con los procesos de cambio. Daniela lo expresó de esta manera: “Mi marca es una alusión a un proceso de transformación de nuestro ser siendo acompañadas o asistidas por las plantas medicinales o lo herbal”.
FloreSer comenzó con blends de plantas secas, pero luego incorporó tinturas madre, oleatos de lavanda, mieles herbales y talleres experienciales. Cada producto requiere una preparación específica, desde la selección de los ingredientes hasta su elaboración y conservación.
Ella trabaja con proveedores de plantas de origen agroecológico y sin uso de pesticidas. Revisa todos los ingredientes y presta atención a la higiene de los recipientes y a las condiciones de almacenamiento de cada producto que se va a utilizar.
Desde la perspectiva de Daniela, promover un consumo más consciente también implica reconocer que el acceso a productos considerados saludables no está al alcance de todos los bolsillos. Además, aclaró que los saberes herbales no deben entenderse como un reemplazo de la medicina clínica, sino como conocimientos que pueden abordarse considerando las necesidades particulares de cada persona.
Encuentro Semilla, un lugar para compartir y crecer
Las ferias cumplen un papel importante porque no solo permiten vender, sino también generar contactos, intercambiar información y acercar los productos artesanales a nuevos públicos. Es aquí donde Florencia de Doña Juana, organizadora de Encuentro Semilla, impulsa un espacio que reúne a productoras y productores locales. La iniciativa incorpora puestos, charlas y actividades temáticas, con el objetivo de que cada evento ofrezca algo más que una instancia comercial.
El vínculo con uno de estos emprendimientos surgió a partir de las redes sociales. A Florencia le interesaron los productos de Viento de Fuego, su presentación y la identidad fueguina que caracteriza a la marca. Estos eventos les permitieron a sus creadoras compartir sus blends con nuevos públicos y darse a conocer más en el ambiente local de las infusiones.
“En ellas vi un producto hermoso que crearon con mucha dedicación, más allá de que las hierbas que son riquísimas porque en el evento ellas brindaban de manera gratuita muestras. Todo el packaging y la identidad de marca es hermosa, es muy fueguina, que también es algo que en el encuentro tratamos de resaltar, ¿no?, la marca con raíces de acá”.
Para la organizadora, también es importante que se reconozca el trabajo que existe detrás de cada producción artesanal, porque elaborar un producto implica tiempo, inversión, conocimientos y cuidados que no siempre son visibles para quienes lo compran.
Por eso, considera necesario superar la idea de que lo artesanal es simplemente algo hecho en casa. La capacitación, la higiene, la calidad y la dedicación también forman parte de estos proyectos y merecen ser valoradas.
Emprender desde el territorio
Viento de Fuego y FloreSer tienen recorridos diferentes, pero comparten el desafío de transformar una idea en un proyecto sostenible. La producción, los costos, la comunicación y la búsqueda de espacios para mostrar sus propuestas forman parte de un trabajo que continúa más allá del producto terminado y el poder generar un bienestar en la sociedad.
En Río Grande estas iniciativas también construyen identidad y generan oportunidades para encontrarse con otras personas. Una infusión puede ser una experiencia sensorial; una preparación herbal, una puerta hacia nuevos saberes. Detrás de cada propuesta hay una búsqueda particular, pero también una idea en común: producir, aprender y construir comunidad desde Tierra del Fuego.
*Estudiante de 3° año de la Tecnicatura Superior en Comunicación Social del CENT35. Nota realizada en el marco de la materia Prácticas Profesionalizantes II