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viernes 16 de octubre de 2026 - Edición Nº2872

Opinión | 15 oct 2026

DEBATE

Así es la ‘nueva vieja’ América Latina: cinco periodistas cuentan qué está pasando en nuestra región

El auge de las plataformas digitales, la polarización en las redes y el silencio ante los gobiernos autoritarios: cinco voces del periodismo de América Latina reflexionaron sobre nuestro continente en el Festival Gabo 2026.


Por fuera de las novelas de Gabriel García Márquez, el tiempo vertiginoso de Macondo nos sigue interpelando. Pestes de olvido, guerras y pugnas políticas, crisis climática, poderes delirantes: somos testigos o protagonistas de un continente en constante hervor. Las sociedades se miran en el espejo del pasado y en las tensiones del presente tratando de descifrar lo que viene. En 2026, varios países acudieron o acudirán a las urnas en un clima de agitación y expectativa que evoca las épocas en que la sociedad se dividía –también– en izquierda y derecha. Casos como el de Cuba sugieren un futuro incierto, con injerencias estadounidenses propias de comienzos del siglo XX, tal como ocurre hoy en Venezuela.

El Festival Gabo 2026 se propuso analizar este entorno en la charla ‘La nueva vieja América Latina’, que se llevó a cabo el 24 de julio en el auditorio del Gimnasio Moderno de Bogotá. Los periodistas Natalia Viana (Brasil), Luz Mely Reyes (Venezuela), Diana Calderón (Colombia), Nelly Luna Amancio (Perú) y Norges Rodríguez (Cuba) conversaron con Gustau Alegret (España) sobre aspectos nuevos o problemas recurrentes de esta región donde, como en Cien años de soledad, la realidad parece dar vueltas en redondo. Al temor por los dictadores y los autoritarismos se ha sumado la incertidumbre ligada a la desinformación y el crecimiento de las plataformas tecnológicas, un hecho que repercute profundamente en la cobertura periodística y en las decisiones que se toman en democracia.

 

La desinformación

 

¿Pero qué tiene esta ‘vieja América Latina’ hoy que la distingue de las anteriores? Esa fue la pregunta introductoria de Alegret y Viana no dudó en afirmar que una de las novedades es la desinformación, no porque no haya existido antes sino porque nunca había sido igual. Es la desinformación como “arma política”, que exige a las personas observar con mucho cuidado y estar atentas ante las manipulaciones discursivas. “Los periodistas somos partícipes de este desorden informacional cuando ampliamos estas narrativas de desinformación”, añadió.

“El debate está privatizado, concentrado en empresas estadounidenses que imponen las reglas del juego. Es un contexto en que manda la plata”, dijo Viana. En esa crisis, un punto alarmante es “la alianza con el fascismo y el gobierno autoritario de Donald Trump, lo cual permite un nuevo imperialismo, más complejo de enfrentar y denunciar”.

Viana afirmó que “por suerte y por pasión” siempre se ha dedicado a investigar la influencia estadounidense en Latinoamérica y Brasil. Antes, explicó, no se hablaba de soberanía como en el presente. “Lo que hicieron en Venezuela es tomárselo y ahora gobernarla”, dijo, en un apunte que adquiere vigencia con la nueva “privatización” anunciada por Trump del campo petrolero venezolano para alimentar las reservas de Estados Unidos.

Para Viana, los problemas de algunos gobiernos están ligados a la desinformación y al alcance nunca antes visto de las compañías tecnológicas: “Las plataformas digitales son partícipes de la desinformación, incluso de la que derroca la democracia. No ha habido en la historia de la humanidad empresas que fueran tan poderosas”, dijo refiriéndose a las grandes tecnológicas. Ante la pregunta de si había que regularlas, respondió enfáticamente: “Absolutamente. Si no, destruirlas”.

 

El trabajo en red

 

Luna Amancio continuó con las críticas a las grandes tecnológicas. “Hay empresas que han puesto bajo ataque el concepto de democracia. Hay nuevas narrativas inventadas por ellos mismos que tienen como fin supremo destruir todo lo que se había construido bajo el estándar de lo que conocemos como democracia liberal”. La periodista cuestionó también los fundamentos de ese modelo en América Latina, donde, afirmó, el crecimiento económico se ha sostenido en el “despojo de la tierra”.

Recordó que este año Elon Musk se convirtió en la primera en alcanzar un patrimonio neto de un billón de dólares: “Este debate, entonces, no es solo político, sino económico. ¿Y qué podemos hacer los periodistas en este escenario de democracia atacada? Creo que nos obliga a repensar no solo las prácticas, sino qué tipo de democracias hemos estado narrando”, añadió. Pero “las crisis nos dan oportunidades de repensarnos”.

La periodista considera que lo diferente de esta “nueva vieja América Latina” es “un periodismo que trabaja en red”. Existen, por ejemplo, organizaciones comunitarias indígenas y un tejido social con bases más sólidas que cuando las dictaduras azotaban el continente.

 

El silencio y la necesidad de ‘llamar las cosas por su nombre’

 

La preocupación por la soberanía volvió a la mesa. Para Reyes, “lo nuevo” en América Latina es que existan encuentros públicos en los que sentarse a hablar sobre estos temas. “Hace diez años difícilmente veíamos espacios donde mujeres periodistas teníamos espacios públicos en los que nos sentásemos a hablar con diversidad”, dijo. Y denunció el silencio ante la situación de su país: “Yo soy de Venezuela, un país donde nos desmontaron la democracia, donde un gobierno violó la soberanía popular al robarse una elección y luego entregó la soberanía a su enemigo histórico en un ejercicio de violencia contra Venezuela y Latinoamérica, que se quedó callada”.

En los casos de Cuba o Nicaragua advierte un fenómeno similar: “Todavía no tenemos una visión regional que defienda valores fundamentales”.

“Necesitamos ser valientes para decir y nombrar las cosas”, afirmó Reyes. “Se sigue muriendo gente en nuestros países, flexibilizando la tolerancia a ciertas acciones. Me pregunto cómo podemos actuar. Hace falta tener liderazgos que se paren firmemente, que puedan llamar las cosas por su nombre. ¿Podrán cambiarlas? Tal vez no. Pero podemos empezar a llamarlas sin eufemismos”.

Como contrapunto del silencio, surge el ruido de la polarización. “Nosotros entendimos que la polarización es una trampa y es una trampa porque vende el conflicto pero termina debilitándonos muchísimo a los periodistas”, añadió Reyes.

 

Velocidad de las mentiras

 

“Lo que es nuevo son las redes sociales. Es como un cronómetro digital que nos permite reaccionar rápidamente”, dijo Calderón, que también comentó la necesidad de ver los “matices” y “zonas grises” de este contexto en un mundo digital que propaga fácilmente mentiras. Los periodistas van a otro ritmo: “La desinformación no necesita fact checking. Lo único que necesita comprobación es lo que nosotros informamos y eso toma un tiempo que las redes no necesitan y nosotros sí necesitamos”.

Calderón también se refirió a la situación actual de Colombia. “Para nosotros es nuevo que acabamos de salir del primer gobierno de izquierda durante cuatro años y vamos a estrenar un gobierno, que es la nueva derecha. Son elementos que no habíamos vivido, ni la izquierda ni la nueva derecha. Esto nos plantea un desafío con nuevos códigos. Estos liderazgos surgen de las mismas realidades de América Latina: narcotráfico, desigualdad”. Además mencionó la situación de otros países y mostró preocupación, de nuevo, por el silencio ante las injusticias. “Cuba lleva 70 años sin elecciones. Daniel Ortega avisó que no habría elecciones en Nicaragua. Me pregunto si nos estamos quedando callados ante algo que se está repitiendo constantemente”.

 

Imperialismo y violaciones de derechos humanos

 

Las palabras de Calderón dieron paso a la intervención de Rodríguez, que se centró en el drama cubano. “Hace mucho tiempo no tenemos elecciones. Una de las primeras cosas que hizo Fidel Castro fue controlar la prensa. El acceso a internet ha cambiado el panorama del país grandemente en lo que tiene que ver con el periodismo, que se hace digital. En los últimos años, y creo que eso también es nuevo, con los cambios en los algoritmos, se nota más la polarización”, dijo.

Norges también denunció el silencio regional con respecto a la situación de su país y las formas de imperialismo que ha vivido. En Cuba hay una base naval de Estados Unidos, pero ha habido bases soviéticas y hay bases de China. “Cuando se habla de imperialismo, por lo menos en el caso de Cuba, hay que hablar en plural. Y con respecto a lo que está sucediendo ahora, el escenario en Cuba es incluso peor. Han pasado 70 años sin democracia en los que la región no ha hecho nada. La región ha hecho silencio, incluso en algún punto ha justificado el hecho de que no exista democracia durante 70 años. Hay un imperialismo, hay un enemigo, y el régimen ha utilizado ese enemigo también para justificar todo tipo de atrocidades y violaciones de derechos humanos”.

Fuente: fundaciongabo.org

Link nota original: https://fundaciongabo.org/es/etica-periodistica/entrevistas/asi-es-la-nueva-vieja-america-latina-cinco-periodistas-cuentan-que?_sc=ODg3ODEwNCM5NzU0OA%3D%3D&utm_campaign=Boletin+Fundacion+Gabo+-+Octubre+1526&utm_id=891&utm_medium=email&utm_source=brevo

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