Al ser consultada sobre el esquema salarial previsto para los próximos meses y los incrementos que deberían liquidarse, la dirigente precisó las cifras acordadas y la modalidad de cobro. "Ahora en octubre se cobraría el 1,8 que se supone que tendrían que haber dado en el mes de abril, más la suma no remunerativa, que corresponda según la cantidad de horas que trabajen semanalmente", indicó. Asimismo, agregó que para el mes siguiente el porcentaje es "del 1,7 más también el porcentaje de suma no remunerativa que corresponda", mientras que para el período subsiguiente se fijó "el 1,6 más la suma no remunerativa que corresponda, si en el caso de que lo paguen", dejando entrever las dudas sobre su cumplimiento efectivo.
Ante la inquietud sobre si existe un acatamiento real de este esquema por parte de las patronales, Sánchez fue contundente al denunciar que las pautas no se vienen respetando en los hechos. "No se viene cumpliendo. Es más, hay compañeras que como el sueldo básico, la hora básica no llega a 5.000 pesos, son tareas generales. Entonces las compañeras acuerdan, ya que ahora tenemos la cláusula de sueldo dinámico que nos autoriza y aclara que se puede abonar más, acordando entre las partes, muchos empleadores acotan que no se puede dar esa suma no remunerativa, que no le corresponde el aumento porque cobran más", explicó. A su vez, remarcó la paradoja de esta actitud al señalar que "seguimos en la misma, la falta de reconocimiento de derechos. Como digo siempre, saben defender sus derechos, pero no cumplen con sus obligaciones".
Requerida acerca de la naturaleza de estas asignaciones extraordinarias y su posterior impacto en el sueldo básico, aclaró el destino de esos montos dentro de la liquidación. "Eso se va a incorporar, la suma no remunerativa no, en diciembre es el 1,6 y ya no hay suma no remunerativa", precisó.
Al evaluar el impacto real de estos montos adicionales en el bolsillo de las trabajadoras, la referente no ocultó su indignación por lo escaso de los valores fijados en el acuerdo paritario. "Así que medio como que nada, es un kilo de pan, como decían las compañeras un kilo de papas, no es tan poco que te tienen que dar 2 millones de pesos más porque el aumento, eso es lo que más bronca da, no es el porcentaje", expresó. Detalló además los escalafones correspondientes al beneficio adeudado del mes de agosto, señalando que "la que trabaja menos de 12 horas, es 8.000 pesos; de 12 a 16, 11.500; y más de 16, 20.000 pesos", mientras que para la liquidación del sueldo de septiembre las sumas representan "2.000 las que trabajan menos de 12 horas; de 12 a 16, 2.875; y las que trabajan más de 16 horas, 5.000 pesos".
En relación con el valor humano y económico de estos incrementos en medio de la crisis general, la entrevistada consideró irrisorias las sumas frente al costo de vida actual. "Son migajas. Es nada, como dicen las compañeras, no es que les modifiquen un sueldo, está bien, estamos todos mal, pero no es tanto lo que le tienen que pagar, tienen que reconocer derechos", aseveró. En el mismo sentido, enfatizó que "por más que la compañera cobre más de los casi 5.000 pesos que está acordado en el aumento paritario, no puede ser que sean tan desconsiderados, hay que reconocer derechos".
Sobre si este contexto económico y la falta de trabajo son utilizados por algunos sectores para recortar beneficios o precarizar aún más las condiciones de empleo, la dirigente describió las maniobras más habituales. Reveló que en varios casos "les han reducido horarios", aunque advirtió que "las que están registradas no lo pueden hacer porque hay un recibo de sueldo donde tienen que especificar las horas", lo cual exige un trámite formal de modificación. Sin embargo, puso el foco de preocupación en la alta informalidad del rubro, puntualizando que "las compañeras que están no registradas o en negro, como decimos nosotras, es del 75 al 77 por ciento". Asimismo, al referirse a su permanente formación sindical, compartió: "Estoy participando en un curso de la Confederación y la verdad las cifras me están llegando, porque yo acá hago lo que puedo con mi pobre telefonito, y tengo la información con la que me va llegando, y esta capacitación me me hace ver cosas que la verdad no pensé que fueran".
Refiriéndose al marco legal argentino respecto de otros países de la región en la conquista de garantías laborales para el sector, Sánchez valoró el camino recorrido en materia legislativa. "En la Argentina venimos después de Uruguay, con la obtención de derechos, con las mejoras que tiene el sector", afirmó. No obstante, remarcó la deuda pendiente que persiste en la efectividad de la norma, indicando que "sí falta lo que es el control y que los empleadores cumplan con esos derechos que está plasmado en una ley, pero bueno, ya eso ya es otro tema".
Acerca de los pasos a seguir ante este panorama y la necesidad de sostener la organización entre las trabajadoras, ratificó el valor primordial de la unidad gremial. "Y sí, porque si no nos reunimos, si no estamos unidas, si no nos ven juntas, si no sabemos cómo defendernos cuando nos dicen no te puedo aumentar", sostuvo. Agregó que la formación resulta indispensable para defender cuestiones operativas y legales como "lo del sueldo dinámico" o saber "que tienen derecho a los feriados, a las vacaciones, al aguinaldo, a tener elementos que son necesarios para la limpieza".
Finalmente, expuesta a opinar sobre los límites éticos en el trato cotidiano y la falta de insumos de trabajo indispensables, la referente repasó catorce años de gestión sindical y relató una experiencia reciente que ilustra la precariedad extrema a la que se enfrentan en ocasiones. Contó el caso de una trabajadora que tras acordar el ingreso a una casa debió retirarse inmediatamente porque "lo único que tenía para limpiar toda la casa" era "lavandina y detergente". Precisó que en el lugar "no había guantes, no había balde, el secador, el trapo de piso, el escobillón, eran desechables", tornando imposible la tarea al punto de tener que "llenar agua en un táper en la pileta". Ante esta clase de episodios, la dirigente reflexionó con indignación: "Se pegó media vuelta y si bien se necesita, eso también es abuso, eso también es falta de empatía, ¿sabés que va a venir una persona a limpiar a tu casa? Tené los elementos necesarios por lo menos", concluyó.