En vísperas del inicio de una nueva temporada constructiva en Tierra del Fuego, las expectativas del sector de la construcción chocan de frente con la falta de financiamiento y la parálisis administrativa. Tras el reclamo impulsado desde el Municipio de Río Grande junto a empresas damnificadas por la interrupción de la inversión pública, la conducción local de la UOCRA trazó un diagnóstico severo sobre la coyuntura productiva y la incertidumbre que rodea a los fondos generados mediante el Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva (FAMP).
Consultado sobre el origen del conflicto e interpelado por el destino de los recursos comprometidos por el sector industrial para el desarrollo de infraestructura local, el secretario General de la UOCRA, Julio Ramírez, reconstruyó el convenio acordado entre las fábricas y la municipalidad para la ejecución de proyectos clave en la ciudad. En ese contexto, expuso la parálisis de los trabajos asignados a firmas como Dalma y Cóccaro tras el cobro del anticipo inicial. "Creemos que todos sabíamos que las fábricas hicieron un fondo, un contrato, un convenio con la municipalidad para que se haga tal obra. Hay dos empresas que empezaron a trabajar, que les dieron el anticipo de obra, pero me están diciendo que hay tres certificados atrasados de mil y pico de millones que no les pagaron, así que no van a empezar", lamentó.
Ante la indagatoria periodística sobre la gravedad del cuadro ocupacional y las secuelas económicas de este parate, el referente sindical puso el foco en las pérdidas económicas asumidas por las contratistas y la frustración del personal que esperaba retomar las tareas operativas. "Es una preocupación, por la desocupación que tenemos y nadie le da bolilla a nada. Estamos viendo a ver a dónde está esa plata, porque no les pagan. Acá hay un doble perjuicio: a las empresas que ya hicieron alguna inversión para comenzar con las obras y a los trabajadores que podrían estar ocupados y no lo están", graficó.
Interrogado acerca del impacto directo en el padrón de desocupados del gremio y la falta de precisiones oficiales sobre el flujo de dinero del programa, Ramírez exteriorizó el malestar reinante ante la ausencia de explicaciones institucionales. "Teníamos unos cuantos compañeros para empezar a trabajar en esa obra y está todo parado; vamos de mal en peor porque nadie sabe nada, nadie dice nada. Cómo puede ser que nadie se haga cargo de nada y la gente siga desocupada. Nosotros esperanzados que esa obra iba a seguir esta temporada y la empresa me dice que si no le pagan no pueden seguir, porque ellos ya hicieron lo que tenían que hacer", remarcó.
Frente a la consulta puntual sobre las responsabilidades administrativas y la cadena de mandos entre el Municipio y el aporte fabril, el dirigente reconoció las lagunas de información sobre el circuito del dinero. "La responsabilidad bien, no la tengo clara. Sé que en los fondos había un convenio con la municipalidad, no sé si habrán llegado los fondos de la municipalidad y si las fábricas habrán aportado todo lo que tenían que aportar. Lo cierto es que las empresas no cobraron; hay tres certificados que tenían que cobrar y todavía no cobraron", aseveró.
Requerido para dar una lectura general del escenario laboral al cierre de la veda invernal y ante el comportamiento de los distintos niveles del Estado, el titular del gremio de la construcción diferenció la actitud de las gestiones locales respecto de las políticas ejecutadas por la administración central. "El panorama en general es un desastre. Nadie se preocupa por nada y nadie hace nada. El gobierno y los municipios están haciendo todo lo posible para que esto salga adelante, pero lo de Nación es increíble", sentenció.
Sometido al análisis sobre la continuidad de la recesión en el inicio de la primavera productiva y el alcance del parate hacia otros rubros clave de la economía regional como la actividad hidrocarburífera, Ramírez describió la parálisis como un fenómeno generalizado. "Empezamos la temporada y estamos todos muertos, porque esto es así. En el petróleo también está todo totalmente parado, no sé qué va a pasar con lo que se viene", advirtió.
Sobre el cierre del diálogo, al ser indagado acerca de las gestiones que lleva adelante la entidad sindical para intentar revertir la inactividad en los yacimientos y en las urbanizaciones de la provincia, el líder de la UOCRA concluyó reafirmando el estado de alerta del sector. "Nosotros estamos haciendo todo lo posible, averiguando cosas para ver si van a empezar algunas obras por la gente parada que tenemos, tanto en Río Grande como en Ushuaia y en todos lados. El tema central es saber quién es el responsable y quién es el que tiene que poner la plata", cerró Ramírez.