Río Grande vivió horas de extrema tensión tras la decisión del Grupo Mirgor de concretar 300 despidos que alcanzaron no solo a operarios de planta, sino también a integrantes de los cuatro cuerpos de delegados y a dos miembros de la Comisión Directiva de la UOM seccional Río Grande. Ante este escenario, el Ministerio de Trabajo provincial dictó la conciliación obligatoria e inició la instancia de diálogo entre las partes. En este marco, el secretario Adjunto del gremio, Marcos Linares, analizó el estado actual de las negociaciones, el impacto de los telegramas remitidos y el trasfondo político-laboral que atraviesa a la industria fueguina.
Al ser consultado sobre el resultado del encuentro inicial convocado por la autoridad laboral de la provincia, Linares confirmó que la reunión no arrojó avances y que las partes ratificaron de manera firme sus respectivas posiciones. Explicó que la UOM mantiene un rechazo absoluto a la medida tomada por la empresa y exige la reinstalación inmediata de la totalidad de las trabajadoras y los trabajadores cesanteados. Señaló que tras el intercambio se resolvió pasar a un cuarto intermedio, a la espera de confirmación sobre si la próxima audiencia tendrá lugar el viernes de esta semana o el martes de la posterior.
Por otra parte, el día que se conocían los despidos en horas de la tarde y requerido respecto del malestar generado por la metodología utilizada en las notificaciones recibidas por el personal, en declaraciones a FM “La Isla”, el dirigente gremial precisó que varios de los telegramas invocan el artículo 242 de la Ley de Contrato de Trabajo para justificar una extinción por presunta causa justa. Alertó que esa maniobra busca dejar a los operarios sin la percepción del derecho indemnizatorio y desmintió categóricamente los argumentos de la patronal. “Las causales que plantea la empresa no son reales. No hay ningún tipo de causa”, aseguró, desestimando de plano las acusaciones sobre un eventual abandono de tareas o la supuesta violación de una conciliación previa. Para fundamentar el carácter infundado de la medida, recordó la extensa instancia de diálogo que la organización mantuvo desde marzo, período durante el cual se agotaron todas las vías institucionales.
Indagado sobre los motivos de fondo que llevaron al grupo empresarial a adoptar una determinación de semejante magnitud, el representante de la UOM ofreció una lectura vinculada a la dinámica de la protesta social y la organización colectiva. “Desde nuestra interpretación creemos que tiene que ver con un intento de disciplinamiento o de buscar acallar cualquier tipo de reclamo”, expresó. Agregó que la acción corporativa aparenta orientarse a “amedrentar cualquier tipo de situación, menoscabar cualquier reclamo e intentar frenarlo con una amenaza y una demostración de fuerza”. Subrayó que la inclusión de la propia representación sindical en la nómina de despedidos confirma plenamente la hipótesis de amedrentamiento.
Al pedírsele un repaso cronológico de las acciones gremiales que precedieron a las cesantías, Linares rememoró que el reclamo acumula meses de desarrollo con múltiples presentaciones formales. Explicó que durante la semana previa los planteles fabriles habían decidido realizar asambleas de una hora por turno el jueves y el viernes, como medida legítima y aprobada de manera democrática. “Lejos de convocarnos a discutir y buscar resolver los problemas, la empresa avanzó en este tipo de decisiones”, cuestionó al referirse a la respuesta represiva de la firma.
Invitado a evaluar en qué medida el panorama político y la propuesta de modernización laboral impulsada por el Gobierno nacional inciden en el accionar del Grupo Mirgor, la respuesta de Linares fue categórica. “Mucho, mucho”, sintetizó. En ese marco trajo a colación discursos del presidente Javier Milei ante sectores empresarios, evaluando que existe “un intento constante de avanzar sobre los derechos de los trabajadores y frenar cualquier tipo de reclamo”. Sostuvo que este contexto de época confiere un aval implícito para que determinadas compañías asuman posturas más inflexibles contra las organizaciones sindicales.
Finalmente, al consultársele sobre los pasos que dará la UOM durante el período en que permanezca vigente la conciliación obligatoria, Linares transmitió firmeza en el camino trazado para defender los puestos de trabajo. “Nuestra principal herramienta es la unidad, la solidaridad y el compañerismo”, remarcó. Afirmó que el sindicato profundizará la cohesión de la plantilla en las cuatro razones sociales que integran el grupo y desestimó las versiones que responsabilizan al gremio por el conflicto. “Tenemos un reclamo que es legítimo y pretendemos seguir sosteniéndolo hasta su resolución”, cerró.