Ante la consulta en FM “Del Pueblo” sobre las novedades en torno a la viabilidad financiera para destrabar el conflicto en la fábrica, el delegado y operario Maximiliano Uriona detalló la información que recibieron en las últimas horas mientras completaban las tareas requeridas por las autoridades judiciales.
"Nos empezaron a llegar mensajes de que ya se presentó la garantía y que con eso el juez daría el sí. Oficialmente todavía no nos lo comunicaron, pero sería haber sufrido siete meses para lograr el primer objetivo", sintetizó el referente gremial en relación con los avances concretos alcanzados.
La preparación previa dentro de la planta
Al preguntarle sobre las tareas operativas que vienen realizando en el establecimiento para dejar todo en condiciones operativas antes de la firma, el representante de los trabajadores describió las labores intensas de relevamiento que llevaron adelante durante el último mes y medio para garantizar la puesta en marcha inmediata.
"Hoy podemos decir oficialmente que eso está listo. Lo único que nos falta es que nos digan: ‘Sí, muchachos, empiezan’", remarcó Uriona, haciendo hincapié en el esfuerzo colectivo puesto en la clasificación de materiales, separación de descartes y liberación de espacio físico para recibir los insumos de la nueva operadora.
El impacto social y económico en los hogares
Al indagar sobre el costo cotidiano que significó mantener la guardia de la fábrica sin percibir ingresos regulares durante más de medio año, el dirigente fabril repasó el crudo panorama de precariedad al que se vieron volcados los operarios y sus familias.
"Tenemos un debate administrativo dentro de ANSES y no sabemos si vamos a recuperar ese dinero algún día", puntualizó, al explicar la parálisis que sufren en el cobro de la ayuda social, la asistencia por hijos con discapacidad y el auxilio alimentario de emergencia con el que debieron subsistir, gracias al acompañamiento gremial, municipal y de los vecinos de Río Grande.
La defensa del polo industrial fueguino
A partir del interrogante sobre el significado político y gremial que representa esta resistencia para la comunidad local, Uriona cerró su exposición fijando la postura histórica del colectivo metalúrgico frente al futuro de la industria en la isla.
"Ningún metalúrgico va a dejar de luchar mientras estemos en Río Grande. Hay que defender la industria, la comunicación y el comercio. Si no nos ponemos de acuerdo, perdemos todos", afirmó enérgicamente, para sintetizar la convicción que mantuvo en pie la planta durante siete meses.