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miércoles 22 de julio de 2026 - Edición Nº2786

Opinión | 22 jul 2026

KOLHOL KOLHOL

“Callar también es otorgar”

10:35 |Horacio Vera, miembro del pueblo Haush y vecino de Río Grande, traza un paralelo entre la reivindicación que se dio de la soberanía sobre Malvinas durante el mundial de fútbol y la necesidad de recordar también “La colonización española produjo matanzas, evangelización forzada, sometimiento y destrucción de pueblos enteros. Sus consecuencias continúan en la pérdida de nuestros territorios, en el racismo, en la negación de nuestras identidades y en el silenciamiento de nuestras historias”, dice Vera, en referencia a lo hecho por responsabilidad del reino de España.


Por: Horacio Vera

Mi nombre es Horacio Vera y me reconozco como Haush. Hablo a título personal, desde mi identidad y desde la historia de mi pueblo.

Durante el partido contra Inglaterra, muchos argentinos volvieron a recordar la guerra de Malvinas y la ocupación británica. Ese reclamo es legítimo y necesario.

Pero la presencia inglesa en el sur no se reduce a Malvinas. En Tierra del Fuego, los capitales británicos, las sociedades comerciales y la expansión ganadera formaron parte de un orden colonial que se apropió de nuestros territorios. Ese proceso se articuló con el Estado argentino, los grandes propietarios y las élites colonizadoras, y produjo el despojo, la persecución y el genocidio de los pueblos Selk’nam y Haush, entre otros pueblos de la Patagonia.

Cada vez que la Argentina juega contra Inglaterra, nuestro país recuerda que fue víctima del colonialismo. Pero olvida que el Estado nacional también avanzó sobre territorios indígenas y permitió que otros se convirtieran en propietarios de tierras que nunca les habían pertenecido.

Ahora que la Argentina jugó la final del Mundial contra España, también debemos recordar la invasión y la conquista de América. La colonización española produjo matanzas, evangelización forzada, sometimiento y destrucción de pueblos enteros. Sus consecuencias continúan en la pérdida de nuestros territorios, en el racismo, en la negación de nuestras identidades y en el silenciamiento de nuestras historias.

Por eso expreso públicamente mi rechazo a que esta final se jugara como si toda esa historia no existiera. Mi posición es que el partido no debía disputarse y que ese gesto debía estar acompañado por el reconocimiento del genocidio de los pueblos indígenas.

Esto no significa responsabilizar a los pueblos actuales ni a los jugadores españoles por los crímenes cometidos por imperios y Estados. Tampoco se trata de cambiar un odio nacional por otro. Se trata de preguntar por qué Malvinas puede entrar a una cancha de fútbol, mientras el genocidio indígena debe permanecer afuera.

Malvinas es memoria. El genocidio indígena también lo es. No puede haber justicia si elegimos cuáles invasiones condenar, cuáles territorios recordar y cuáles muertos merecen ser nombrados.

Callar también es otorgar. Yatayken Yikowa, Kolhol Kolhol Volver a la identidad. Horacio Vera, Pueblo Haush

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