La titular del Sindicato de Obreros de la Industria del Vestido y Afines (SOIVA), Silvia Vidal, ratificó el despido de 13 trabajadores en la planta de la empresa Sueño Fueguino, en Río Grande. La referente sindical detalló que las cesantías se concretaron a fines de junio debido a la combinación de una fuerte caída en las ventas y las recurrentes trabas judiciales que sufre la firma con sus medidas cautelares de producción, en un contexto de profunda recesión que ya se cobró la mitad de los puestos de trabajo del sector en la provincia.
La crisis de la industria textil en Tierra del Fuego sumó un nuevo y alarmante capítulo con la confirmación de más despidos en la ciudad de Río Grande. En esta oportunidad, la firma Sueño Fueguino interrumpió el vínculo laboral con una decena de operarios, profundizando la incertidumbre en un sector que viene sufriendo un fuerte proceso de sangría de puestos de trabajo desde el año pasado.
La secretaria general del SOIVA a nivel provincial, Silvia Vidal, fue la encargada de visibilizar la delicada situación que atraviesan los trabajadores y detalló el devenir de las negociaciones que lamentablemente no lograron evitar el peor escenario. La dirigente gremial recordó que la organización obrera había mostrado buena voluntad para paliar las dificultades de la empresa mediante un convenio de suspensiones que se rubricó en el mes de febrero, diseñado específicamente para amortiguar el impacto de la crisis y garantizar la continuidad laboral de la plantilla.
Sin embargo, las medidas paliativas no alcanzaron para contener la decisión patronal. La gremialista confirmó con pesar que a fines de junio fueron 13 despidos y aclaró que “si bien se les pagó todo como corresponde, son 13 compañeros que se quedaron sin trabajo”, dijo en declaraciones al portal “Minuto Fueguino”.
La realidad de la fábrica Sueño Fueguino arrastra complejidades que exceden la actual coyuntura macroeconómica, ya que se encuentra sujeta a vaivenes judiciales para poder operar en el marco del régimen industrial de la isla. Vidal especificó que la empresa “viene con dificultades por el tema de que trabaja con una medida cautelar, y 2 por 3 se la sacan”. La referente de los textiles remarcó que “bajo esas condiciones la firma tiene que empezar de nuevo con ese trámite” y explicó que “justamente para mantener los puestos de trabajo” fue que aceptaron el esquema de suspensiones temporales a principios de año.
El escenario posterior echó por tierra las expectativas del sindicato y de las familias afectadas, dado que los despidos se efectivizaron de todas formas. Luego de este recorte de personal, la representación del SOIVA dentro de la planta fabril quedó reducida a su mínima expresión. Según el relevamiento aportado por la secretaria general, “de la parte del sindicato deben quedar 30 o 27 trabajadores, más o menos”, evidenciando el vaciamiento paulatino que viene sufriendo la línea de producción.
Desde la conducción de la empresa justificaron la determinación amparándose en el desplome del consumo interno y en las demoras operativas que imponen los reveses judiciales de la cautelar. Ante estos argumentos patronales, Vidal reconoció las “dificultades operativas” pero lamentó que el ajuste “se corte siempre por el hilo más delgado”, señalando que la fábrica está con la cautelar y que hay poca venta, sumándose todo eso para complicar la situación. Al respecto, la sindicalista admitió que la poca venta la entienden, pero subrayó con firmeza que “siempre los trabajadores son los que pagan el pato por estas circunstancias”.
El panorama de Sueño Fueguino no es un hecho aislado, sino el reflejo de un preocupante proceso de desindustrialización que golpea a toda la actividad textil de la provincia. La pérdida de puestos de trabajo es constante y los números del padrón gremial exponen con crudeza la velocidad del deterioro en el último año. Con evidente preocupación, la titular del SOIVA reveló que “ahora no llegan ni a 70 compañeros, mientras que el año pasado eran el doble de los que son ahora”.
La drástica reducción de la actividad fabril se tradujo en el cierre definitivo de líneas enteras de montaje, suspensiones rotativas y retiros voluntarios que terminaron por diezmar la capacidad de las plantas instaladas en el parque industrial fueguino. En ese sentido, Vidal manifestó que “ha bajado muchísimo la producción”, y advirtió que la verdad es que está recomplicada la situación para las diferentes empresas del sector que intentan mantenerse en pie en este contexto hostil.
La parálisis también afecta la jornada laboral diaria de quienes aún conservan su empleo, ya que las firmas operan a media máquina y con estructuras de personal sumamente acotadas si se las compara con el ciclo anterior. Respecto de la fábrica en cuestión, la dirigente puntualizó que “está trabajando el sector con baja producción, porque tiene la mitad de lo que tenía el año pasado”.
Ante un horizonte que asoma sumamente complejo para el segundo semestre, la conducción del SOIVA ratificó que no dará “el brazo a torcer” y que agotará “las instancias para sostener los puestos que quedan en pie”. Como mensaje final para los trabajadores del vestido que resisten el embate de la crisis, Silvia Vidal resumió el sentir colectivo expresando que “la verdad que es todo muy complicado” y concluyó asegurando que la van “a luchar hasta el final, por supuesto, aunque está muy complicada la situación”.