El clima de tensión en el parque industrial de Río Grande se hizo sentir con fuerza a partir de la medida de fuerza que paralizó por completo la actividad, reflejando el malestar acumulado ante los recientes planteos del principal holding empresario de la región.
Al ser consultado sobre los motivos específicos que desencadenaron este freno total de actividades, el referente sindical explicó que la medida de fuerza tuvo que ver con que el Congreso de Delegados estuvo debatiendo y resolvió por unanimidad, “como primer punto, expresarle todo el apoyo, el acompañamiento y la solidaridad a la situación que están atravesando los compañeros del Grupo Mirgor”. Detalló que la firma pretende discutir una serie de puntos “que ya están en debate y que tomaron estado público, encontrando un rechazo unánime desde los cuerpos de delegados de la organización”.
Indagado acerca de las particularidades de la disputa con el poderoso grupo y las implicancias económicas directas para el bolsillo de los operarios, Linares sumó elementos de fricción al advertir que “también hay alguna pretensión de no resolver el premio anual, situación que obviamente repudiamos y rechazamos”, aclarando que esto corresponde al conflicto puntal con Mirgor. Ampliando el panorama hacia la situación general de la actividad en la provincia, remarcó que el paro de 24 horas se sostuvo “en defensa de las paritarias libres, una mejora salarial, garantías de estabilidad laboral, la defensa de la industria y el legítimo derecho a continuar habitando Tierra del Fuego”.
Presión empresaria y sintonía con políticas nacionales
Frente a la requisitoria periodística sobre si estas exigencias corporativas guardan relación directa con los proyectos de flexibilización vigentes a nivel país, el dirigente asintió con preocupación. Manifestó que estas medidas que intenta imponer Mirgor “están muy a tono con las reformas laborales” y admitió que la avanzada de la firma tiene un poco que ver con esa tónica flexibilizadora que se busca derramar sobre la clase obrera.
Respecto a los antecedentes de la compañía en otras jurisdicciones y la posibilidad de que intenten replicar convenios a la baja en el sur, Linares reconoció estar al tanto de que la patronal ha resuelto algunos de estos puntos de manera similar en plantas de la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, diferenció la postura local al señalar que “esos acuerdos se dieron con otra organización gremial” y fue categórico al afirmar que la pretensión de la UOM Río Grande es “legítimamente resolver una mejora salarial y asegurar un marco de estabilidad para cada uno de los trabajadores representados”.
Alarmas encendidas por despidos masivos y sobrestock
Cuando se le preguntó abiertamente si el holding tecnológico está buscando achicar la estructura mediante planes de salida forzada o desvinculaciones directas, el sindicalista confirmó el escenario de máxima alerta. Reveló que existió un planteo formal del sector empresario manifestando su clara intención de desvincular a un número importante de trabajadores, una situación que desde el gremio ya están resistiendo y rechazando activamente en las fábricas. Vale mencionar que, según trascendió, la intención del Grupo Mirgor sería desvincular a la totalidad del personal de prestación discontinua y tal vez un número aún mayor.
Evaluando el impacto de estas maniobras en el principal polo tecnológico del país y la compleja coyuntura económica nacional, admitió que la postura del grupo con más peso en el parque industrial enciende todas las alarmas. Atribuyó esta crisis a que se ha destrozado tanto el poder adquisitivo de los trabajadores en general y de los habitantes de la República Argentina, que se vuelve cada vez más complejo que los distintos sectores manufactureros tengan la posibilidad de sostener las producciones habituales.
Profundizando en las razones comerciales que esgrimen las empresas para justificar el parate, puntualmente en lo que refiere a la línea de electrodomésticos y electrónica, puntualizó el fracaso de las expectativas estacionales. Mencionó que varias firmas apostaron fuertemente a la producción de televisores impulsadas por la fiebre del mundial, pero los informes internos demuestran que estos productos no se han comercializado “ni remotamente dentro de los números esperados”, lo que generó un sobrestock peligroso que las patronales intentan resolver con acciones en detrimento de los operarios.
Rechazo absoluto a la intervención de la seccional
Sobre el final, al requerírsele una definición política sobre cómo influye la actual situación institucional del gremio en medio de este escenario de alta conflictividad, el dirigente no ocultó su indignación. Sentenció que en el caso de la seccional Río Grande la postura fue clara desde el primer día, rechazando una medida que consideran absolutamente arbitraria, desmedida y carente de sustento legal, desde que se dieron por enterados el pasado 22 de mayo de la intervención a la conducción nacional de Abel Furlan.
Linares concluyó la entrevista ratificando la autonomía de las bases frente a los intentos de control externo al asegurar que “los destinos de cada una de las decisiones que tomen las y los trabajadores metalúrgicos debe estar comandado por un trabajador metalúrgico y no puede bajo ningún aspecto ser un interventor”, consolidando así el mandato de resistencia en la provincia.