Al evaluar el impacto de la temporada del mundial de fútbol sobre las expectativas comerciales de las plantas locales, la realidad derribó cualquier proyección optimista que se tuviera en los meses previos. El balance actual para el sector comercial de la industria resulta completamente negativo, habiendo roto de manera histórica los parámetros habituales de productividad y manufactura. Esta parálisis se evidencia de forma nítida en el desplome absoluto de los pedidos de kits de ensamblaje provenientes de China o de cualquier otro punto del exterior, dejando en claro que el espíritu mundialista no logró amortiguar la recesión.
El horizonte inmediato no presenta signos de reactivación debido a factores macroeconómicos y regulatorios que ya se venían anticipando. El panorama hacia adelante es desalentador, condicionado fuertemente por la quita de aranceles y las modificaciones estructurales en los procesos productivos, particularmente en lo que respecta a la fabricación de teléfonos celulares. Estos cambios promovidos a nivel nacional impactan directamente en las plantas de la provincia, transformando el esquema tradicional de producción en un retroceso difícil de revertir en el corto plazo.
La precarización bajo ropaje moderno
Desde ASIMRA, su secretario General, Javier Escobar, manifestó que “Las reformas laborales que se intentan instrumentar en el país generan una profunda alarma en las bases trabajadoras, por su impacto directo en las condiciones cotidianas de fábrica”. Entendiendo que el concepto de modernización laboral “no es más que un maquillaje político diseñado para disfrazar de beneficio lo que en realidad constituye un avasallamiento de los derechos laborales de la punta a la punta. Es una suerte de esclavitud moderna donde se pretende imponer como una ventaja el hecho de conservar un puesto laboral a costa de postergar el bienestar personal y el tiempo con la propia familia, sin que exista allí ningún avance real ni transformador”, expresó. Advirtiendo que "Modernización laboral en este caso es un título político que llevó a quererlo pintar como algo beneficioso, cuando lo único que se está tratando es una quita de derechos de la A a la Z"
En esa misma línea de precarización se inscribe la discusión sobre los bancos de horas y los nuevos mecanismos de compensación que pretenden implementarse en los establecimientos productivos. “Esta modalidad, lejos de favorecer a quienes producen, opera como una herramienta para suprimir conquistas históricas, sumándose a otras medidas perjudiciales como la liquidación de indemnizaciones en doce cuotas y las trabas para iniciar reclamos legítimos”, señaló. Marcando luego que existe desde hace décadas una estrategia discursiva orientada a estigmatizar a las organizaciones sindicales “para debilitar la primera línea de defensa que tienen los trabajadores, abriendo paso a una revisión de los convenios colectivos que busca profundizar el recorte de conquistas”.
Respecto de las recientes medidas de fuerza y movilizaciones convocadas por otros gremios hermanos del sector metalúrgico, la postura siempre se orienta a respaldar la unidad de la clase trabajadora “cuando las acciones persiguen un beneficio colectivo”. “Si bien la convocatoria de la semana pasada fue pública y nació de una determinación de la conducción nacional de dicho sindicato para su ámbito específico, la adhesión de cada organización responde al análisis pormenorizado de la realidad de sus propios representados”.
El impacto del nuevo esquema de inversiones
La viabilidad de los regímenes de promoción de inversiones extranjeras genera severos cuestionamientos por las asimetrías que introduce frente al entramado empresarial preexistente. Las mesas de diálogo con las autoridades nacionales actuales resultan inconducentes porque no existe un intercambio real sino una imposición de exigencias y resignación de derechos. Aunque las promesas de capitales externos se presenten como un logro bien ponderado, el problema radica en las condiciones del desembarco y en el nulo valor residual que queda en el territorio nacional.
"A lo criollo uno abre un negocio acá y tiene que pagar ingreso bruto, tiene una carga tributaria distinta, todo lo que está dentro del paquete RIGI no paga nada", expresó Escobar.
En el mismo sentido, dijo que “Las normativas de incentivo extraordinario desarticulan por completo la manufactura local, fracturando las cadenas de valor y empujando a la quiebra a pequeñas y medianas empresas, proveedores y puestos de trabajo genuinos”. Entre los puntos más alarmantes, destacó la posibilidad de incorporar mano de obra externa mediante visados excepcionales, desplazando a los trabajadores locales vigentes. Asimismo, “se libera de controles y aranceles a los proveedores del exterior, generando una competencia desleal frente a quienes sostienen la carga tributaria interna, mientras se habilitan circuitos de divisas paralelos que esquivan al Banco Central, beneficiando de forma exclusiva a un sector empresarial minúsculo y selecto de la isla”.
Políticas de fondo y falta de articulación
La alternativa de diversificar el perfil industrial de la región choca contra la falta de aplicación de las herramientas normativas que ya se encuentran vigentes en Tierra del Fuego. La ampliación de la matriz productiva depende de la regulación efectiva del Ministerio de Industria provincial y de una exigencia firme a las corporaciones beneficiarias del régimen para que incorporen nuevas líneas de productos. “Las dilaciones técnicas y el recambio permanente de funcionarios que desconocen la dinámica fabril entorpecen la gestión jurídica necesaria para obligar a las firmas a expandir sus horizontes de producción en vez de achicarse”, alertó el titular de ASIMRA.
Mencionando que “Bajo las directrices políticas actuales, el devenir de las fábricas proyecta un escenario de contracción sistemática que se extenderá de forma ininterrumpida por los próximos años”. No obstante, las patronales adoptan una postura restrictiva en lo comercial pero sumamente ventajosa en la quita de derechos, estructurando sus planes de flexibilización con la mirada puesta en los escenarios de las próximas elecciones.
Finalmente, la labor de los representantes políticos en la defensa institucional del sector fabril evidencia una “preocupante carencia de rigor intelectual y técnico. En los debates parlamentarios y mediáticos suele prevalecer un discurso superficial centrado únicamente en el concepto de soberanía, obviando la defensa técnica de la cadena laboral integral que sostiene la provincia. La parálisis de Tierra del Fuego ya golpea de forma directa a proveedores estratégicos de Santa Fe, Córdoba, Tucumán, Salta y la región patagónica, que hoy se encuentran al borde del cierre definitivo”, expresó. Ante esta gravedad, resulta imperioso que el gobierno “convoque a todos los sindicatos de manera unificada para estructurar un reclamo genuino ante la administración central en Buenos Aires, donde verdaderamente radica el conflicto, haciendo que la inacción actual siembre justificadas sospechas de complicidad”, concluyó.