Al ser consultado sobre el alcance y la verdadera intención de las intensas reuniones que el gobernador de Tierra del Fuego mantuvo en Buenos Aires junto al jefe de Gabinete y diversas autoridades del orden federal, Margalot arrancó reconociendo el peso de esos encuentros institucionales. Explicó que es importante mantener los canales de diálogo abiertos con la administración central, entendiendo que la realidad financiera de la provincia es delicada. “Hoy en día se depende de manera directa de los anticipos del Tesoro Nacional para poder cumplir con algo tan básico y sensible como es el pago en término de los sueldos y los aguinaldos de los estatales”, indicó el secretario de Finanzas de ATE Río Grande.
Frente a las suspicacias que se generan cada vez que un mandatario provincial se sienta a negociar con el poder central por fondos frescos, indicó que esto no debería significar que se vayan a levantar las manos en el Congreso para aprobar normativas “que vayan en contra de la gente”. Dijo que no cree que el gobernador haya hecho un arreglo espurio de ese estilo, entendiendo que la gestión fueguina debería tener una mentalidad totalmente distinta a la de Nación.
La asfixia financiera como herramienta de presión
La conversación derivó luego hacia la tensa relación que une a los distritos provinciales con la Casa Rosada y la visible discriminación, que sufren aquellos gobernantes que deciden plantarse. En ese sentido, Carlos Margalot evaluó que son muy pocas las provincias que hoy mantienen una postura de abierta confrontación contra el modelo económico nacional. Sostuvo que la estrategia oficial consiste en ahogar económicamente a las provincias que no están alineadas políticamente para forzarlas a sentarse a la mesa de negociación con la guardia baja, buscando obligarlas “a votar leyes que de otra forma rechazarían”. Pero insistió en señalar que esa maniobra no debería funcionar con el gobierno de Tierra del Fuego, ya que “dialogar no implica convalidar el ajuste”.
Respecto de los últimos chispazos de la agenda pública y los debates que coparon el ámbito legislativo, el dirigente se tomó el tiempo para cruzar con dureza las recientes declaraciones del diputado nacional Santiago Pauli. Manifestó que el parlamentario libertario intenta desviar la atención de los problemas de fondo y salir de foco, al centrar la discusión en la figura del vocero Manuel Adorni. Para Margalot, el panorama es radicalmente distinto y apuntó a que “hay varios funcionarios de la actual administración central que arrastran sospechas gravísimas y que deberían estar rindiendo cuentas ante la Justicia o directamente presos”. Denunció además que “el Congreso opera actualmente como un espacio de protección corporativa que mantiene a esos actores protegidos, para evitar que los investiguen”.
Una realidad industrial en picada profunda
Cuando se lo consultó sobre las afirmaciones de algunos referentes locales de La Libertad Avanza, quienes sostienen que el Gobierno nacional apoya activamente la soberanía y la economía de Tierra del Fuego, el entrevistado fue categórico y disparó que esos dirigentes no tienen la más mínima idea de lo que pasa en el territorio. Afirmó, que ninguna medida adoptada por el actual presidente ha beneficiado a la provincia. Para respaldar su postura, describió la alarmante parálisis que atraviesa la isla, detallando que se cayeron de forma estrepitosa diversos sectores fabriles y que las fábricas más importantes están sufriendo suspensiones masivas de personal y despidos cotidianos.
La radiografía de la crisis regional sumó otros condimentos, cuando el referente sindical puntualizó que “el panorama es desolador y se extiende al ámbito de las empresas petroleras, donde la caída del empleo ya es una constante, impactando de igual manera en el sector comercial”. Rechazó de cuajo el argumento oficial que busca responsabilizar de los males actuales a las administraciones locales y provinciales. Manifestó que “es demasiado fácil venir a echarles la culpa a los gobernadores e intendentes, cuando la realidad demuestra que la debacle es responsabilidad exclusiva del presidente”, y advirtió que la situación social y económica general se percibe “cada vez peor” de cara al futuro cercano.
Permanencia en las calles y rechazo al modelo
Hacia el cierre de la entrevista, y al ser consultado sobre los pasos a seguir por parte de ATE frente a este escenario de ajuste y recesión, el secretario de Finanzas ratificó el “estado de alerta” general en el cual se encuentran. Confirmó que la militancia local sigue “a rajatabla los lineamientos planteados por el secretario General, Rodolfo Aguiar, a nivel nacional” y que no van a “retroceder ni un milímetro” en su postura combativa. Sostuvo que el objetivo central es “evitar que este proyecto político siga avanzando sobre los derechos conquistados y frenar cualquier intento de continuidad electoral en las próximas elecciones”.
Margalot, terminó volviendo sobre el oficialismo a nivel nacional y remarcó con énfasis que “las promesas que ha hecho en su momento no se cumplieron, ninguna de las promesas económicas y políticas que han realizado”. Y anticipó que la única alternativa que les queda a los sectores populares es “la resistencia organizada”, por lo cual se mantendrán “sumamente atentos de acá hasta el año que viene, garantizando la movilización constante en las calles y apuntalando la conducción nacional del gremio, para asegurar que este modelo no vuelva a imponerse en las urnas”.