A pesar que, en un principio, se evaluó una parálisis de 45 días, las estimaciones recientes indican que la interrupción se acortará a diez días hábiles, programados para la segunda o tercera semana de julio. La disposición afectará de manera directa al establecimiento fueguino que concentra la producción de teléfonos celulares, televisores y equipos de climatización, donde se desempeñan alrededor de 600 operarios.
Esta determinación se implementa en un contexto donde diversas empresas del rubro evalúan esquemas de ajuste en su ritmo fabril. Voceros de la actividad indicaron que diferentes establecimientos avanzan en la readecuación de sus stocks con el propósito de balancear los inventarios frente a un mercado deprimido. La excepción a este panorama estuvo representada por el rubro de los televisores, cuyas transacciones comerciales mostraron un fuerte incremento previo a la cita mundialista.
Ante las consultas sobre el panorama gremial, el secretario General de la seccional Río Grande de la Unión Obrera Metalúrgica, Oscar Martínez, ratificó que la suspensión se extenderá por diez jornadas durante el mes venidero. Asimismo, el dirigente gremial aseguró que el personal bajo convenio percibirá la totalidad de sus salarios de manera íntegra, contemplando todos los adicionales correspondientes.
Por su parte, los directivos de la firma optaron por no convalidar formalmente el cese transitorio y manifestaron de manera oficial que “actualmente sus operaciones industriales se desarrollan con normalidad en todas sus plantas”.
“Asimismo, es importante señalar que la actividad industrial de la compañía se organiza de acuerdo con los ciclos productivos de cada negocio. En este marco, existe un período habitual de transición entre la finalización de la producción vinculada a la temporada de televisores y el inicio de la fabricación de equipos de aire acondicionado. Esta instancia forma parte de la planificación operativa regular de la empresa y no implica, al momento, una discontinuidad de sus operaciones”, precisaron desde BGH.
En idéntico sentido, la conducción empresaria dictaminó que “continúa monitoreando la evolución del mercado y adecuando su planificación productiva de acuerdo con las necesidades del negocio, manteniendo su compromiso con el empleo, la producción nacional y el abastecimiento de sus clientes”.
Al evaluar los motivos de la inactividad, Martínez detalló que la problemática responde a dificultades en el abastecimiento de insumos. La reducción del esquema de parálisis de 45 a diez jornadas se fundamentó en que “se fueron recuperando otras producciones”. Al igual que otras corporaciones del sector, la marca recurre a la modalidad de producción a facón en establecimientos de terceros, por lo cual procedió a absorber materiales previamente asignados a esas terminales externas para asumir de forma directa las manufacturas que tenía tercerizadas. A este factor se sumó un excedente de mercadería acumulada que buscarán regularizar con el parate.
El referente sindical detalló que el eje de las discusiones con la patronal se centró en sostener el poder adquisitivo de los asalariados mientras las líneas estén detenidas. “Lo que hemos logrado es la posibilidad de que los trabajadores no pierdan nada de su salario. El compromiso de la empresa es no afectar un solo centavo del salario, ni siquiera los adicionales”, subrayó Martínez, tras recordar que la propuesta inicial de la empresa consistía en un adelantamiento del régimen ordinario de licencias anuales.
El titular del gremio metalúrgico anticipó que en el transcurso de las próximas jornadas se estampará la firma definitiva del acta acuerdo, donde se busca incorporar cláusulas que impidan despidos de personal hasta la finalización del año en curso. “Va a ser parte del acuerdo la fecha en la que se parará la planta. Y además, esperamos que se garantice estabilidad laboral hasta fin de año. Todavía faltan detalles”, adelantó el gremialista.
La suspensión temporal de los procesos de manufactura constituye un mecanismo habitual al que apelan las compañías para balancear las existencias en depósito y ajustar los planes fabriles a la realidad del consumo. Sin embargo, la conducción sindical alertó sobre la complejidad del panorama macroeconómico para el cierre del año. “Prevemos un segundo semestre muy complicado. Estos son algunos indicios. Para año próximo no sabemos cómo va a ser”, diagnosticó Martínez.
La terminal ubicada en suelo fueguino representa un eslabón central en la estructura de BGH, corporación que opera en la provincia austral desde 1978, consolidando allí su base de electrónica de consumo. En dicho predio se concentran las líneas de televisores, acondicionadores de aire y telefonía móvil, tras haber discontinuado años atrás la producción de otros artefactos como los microondas debido a la pérdida de competitividad frente a los artículos importados.
El comportamiento de los despachos comerciales
La estrategia implementada por la firma coincide con un escenario donde el negocio de los electrodomésticos exhibe una recuperación dispar. Estadísticas privadas elaboradas por la firma NielsenIQ reflejan que, durante el período comprendido entre enero y mayo, los despachos generales del sector sufrieron una retracción cercana al 3% en cantidades, a pesar de que la facturación global creció cerca de un 9% por el arrastre del incremento de los precios.
Los resultados mostraron variables marcadamente diferenciadas según la categoría de producto. El segmento denominado Línea Marrón, que abarca pantallas y sistemas de audio, se posicionó al frente del mercado con una expansión en valores apuntalada por el recambio de tecnología y la fuerte salida de televisores por el Mundial. Por otro lado, el rubro de informática y videojuegos operó con mayor estabilidad, apuntado por la demanda de pantallas de PC y consolas de entretenimiento.
En lo que respecta a la Línea Blanca, que engloba artefactos domésticos pesados como refrigeradores, lavarropas, cocinas y lavavajillas, los relevamientos privados dieron cuenta de un repunte genuino en las unidades físicas despachadas. El informe sectorial detalló además que el negocio de la climatización mantiene un sendero inestable, dado que arrastra indicadores negativos en el balance anual, pero experimentó una fuerte aceleración estacional reciente por las ventas de calefactores.
Los electrodomésticos de menor tamaño lograron avanzar un dígito apuntalados por la salida de cafeteras, sandwicheras y sistemas de aspiración. En el extremo opuesto, el segmento de telecomunicaciones se consolidó como el sector de peor rendimiento, con mermas pronunciadas tanto en las unidades entregadas a las cadenas comerciales como en los niveles de facturación.
Las mediciones correspondientes a mayo, mes signado por las jornadas de descuentos electrónicos del Hot Sale, ratificaron la tendencia del acumulado anual, caracterizada por un retroceso leve en el volumen físico y subas nominales de facturación. En ese período, los rubros de pantallas y climatización encabezaron el desempeño general, mientras que la Línea Blanca mantuvo un ritmo de normalización más constante. Las conclusiones de los analistas indican que el mercado mantiene su crecimiento nominal traccionado por la variable de precios, en un contexto de consumo selectivo, heterogéneo y debilitado.