La Cátedra Libre de Pueblos Originarios, de la UNTDF, donde señalan que “El martes 26 de mayo de 2026, el diario El Sureño publicó un listado del Municipio de Río Grande titulado “Fallecidos a exhumar 2026”. Entre los nombres incluidos aparece el de Nelly Iris Penazzo (1935-1996). La noticia nos alarma y nos interpela, porque su vida y su obra forman parte de la historia cultural y política de Tierra del Fuego. Nelly no es un nombre más en una lista”.
Luego, repasan que Nelly Penazzo “Fue médica, poeta e investigadora, una figura indispensable para comprender las zonas silenciadas de la historia fueguina. Llegada a Río Grande en 1967, fue una de las primeras médicas de la ciudad y trabajó en el hospital rural en tiempos en que la salud pública se sostenía también con presencia y compromiso”.
“Quienes la recuerdan hablan de una mujer intensa, apasionada e incómoda para los moldes de su época, capaz de atender a sus pacientes con una mirada que no separaba el cuerpo de la vida, ni el diagnóstico de la historia personal de cada quien. Nelly pensaba el territorio desde una sensibilidad política y poética. Firmaba sus poemas como Alba Chaman, un nombre que condensa algo de su búsqueda ligada a la palabra, la sanación, la espiritualidad y la escucha profunda”, señala el escrito.
Más adelante, expresan desde la Cátedra Libre de Pueblos Originarios que “En Ley 3218, su libro de poemas, pensó la isla desde la distancia, la periferia y el deseo de autodeterminación. Allí, los 3218 kilómetros que separan Tierra del Fuego de Buenos Aires aparecen como una ley no escrita, una fuerza que organiza la vida en el territorio, sus dependencias, sus desigualdades y sus posibilidades de afirmación”.
“Wot’n. Documentos del genocidio ona, una de sus obras más importantes, fue publicada en 1995 junto a Guillermo Tercero Penazzo. A lo largo de tres tomos, reunió testimonios, documentos, cartas, mapas, fotografías y escenas históricas vinculadas con el genocidio selk’nam. Esta recopilación documental monumental se presentaba, a la vez, como un gesto de denuncia, de memoria y de justicia”, remarca el escrito.
Advirtiendo que “Desde el comienzo de esta obra, Nelly se detiene en el sentido de la palabra Wot’n, a la que traduce como “cuerpo del muerto” o “cadáver”. La vincula con el acto de tapar, enterrar, documentar e identificar. Es decir, con aquello que permite reconocer una muerte, inscribir una responsabilidad y evitar que la violencia quede sepultada bajo el silencio. Esa relación entre cuerpo, muerte, ocultamiento y memoria vuelve hoy con una fuerza dolorosa: la misma mujer que dedicó buena parte de su vida a documentar el genocidio selk’nam es alcanzada ahora por una lógica administrativa que desconoce la densidad de su legado”.
La carta de la Cátedra menciona que “Para las comunidades indígenas actuales, esta obra es una herramienta para enfrentar el negacionismo, reconstruir memorias familiares y territoriales, y sostener una verdad histórica tantas veces omitida: la Tierra del Fuego moderna se constituyó sobre un genocidio. Hubo violencia, despojo, persecución, silenciamiento y dispersión de documentos. Y hubo también quienes, como Nelly, se empeñaron en reunir esos fragmentos para combatir el olvido”.
“Su trabajo resulta fundamental porque produjo una trama de documentos sobre el genocidio atravesada por una pregunta ética: ¿qué hacer con la muerte violenta, con los restos, con los testimonios, con las voces de quienes fueron perseguidos, capturados, desplazados y asesinados? En Wot’n, el genocidio aparece como una historia documentada y profundamente humana. Por eso Nelly es recordada con afecto por intelectuales indígenas, referentes comunitarios y personas vinculadas a las luchas por la memoria en Tierra del Fuego. Ese reconocimiento se debe que comprendió que en esos documentos había vidas, duelos, territorios, violencias y presencias que debían ser cuidadas”, indica la publicación.
Manifestando que Nelly Penazzo “Fue una figura incómoda, y quizás por eso mismo necesaria. Incomodó porque no separaba la ciencia de la poesía, la medicina de la espiritualidad, la investigación de la denuncia ni la memoria de la justicia. Incomodó porque preguntó por las fuentes, por los testimonios, por los documentos, por aquello que otros preferían omitir, administrar, desplazar o conservar lejos de las comunidades y de los territorios. Incomodó porque entendió que los archivos no son meros depósitos de información sino campos de disputa, y porque supo que la historia del pueblo selk’nam no podía seguir siendo narrada sin nombres, sin cuerpos, sin responsabilidades y sin escucha”.
En su tramo final, el documento expresa que “Hoy, ante la posibilidad de su exhumación, esa incomodidad vuelve a interpelarnos. ¿Qué hace la ciudad de Río Grande con quienes cuidaron su memoria? Desde la Cátedra Libre de Pueblos Originarios solicitamos al Municipio de Río Grande que suspenda cualquier procedimiento de exhumación que involucre los restos de Nelly Iris Penazzo y que arbitre los medios necesarios para preservar su lugar de descanso. Pedimos, asimismo, que antes de adoptar cualquier decisión se considere la relevancia histórica de su figura y se habiliten las instancias de diálogo necesarias con su familia, con la comunidad selk’nam y con quienes reconocen en su obra una parte fundamental de la memoria fueguina”.
“Nelly dedicó su vida a enfrentar la violencia y el olvido. Hoy nos toca impedir que su propia memoria sea tratada como descarte”, concluye la carta de la Cátedra Libre.