Julia Soul, antropóloga, especializada en estudios del trabajo y la clase obrera, quien trabaja en el Centro de Estudios e Investigaciones Laborales del CONICET y también integra el Taller de Estudios Laborales (TEL), de la Ciudad de Buenos Aires, dialogó con “Desde las Bases”, por Radio Provincia, refiriéndose a “los tiempos complejos que estamos viviendo los trabajadores y trabajadoras, porque todas nuestras condiciones de trabajo y de vida se están viendo modificadas de manera regresiva. Yo hacía mención a esta situación de los salarios, de cómo pierde el poder adquisitivo, de cómo tenemos que trabajar cada vez más para poder llegar a fin de mes”.
“En caso de que tengamos la posibilidad de trabajar más, como está una serie de cuestiones respecto de esas situaciones, y por el otro lado la reforma laboral recientemente aprobada en el Congreso, que también, digamos, ataca nuestras posibilidades de organizarnos, de resistir y de poner nuevas pautas, digamos, como laburantes, en la discusión de cómo queremos trabajar y cómo queremos vivir. Eso históricamente los trabajadores lo hemos hecho a través de nuestras organizaciones, nuestras asambleas, nuestros cuerpos de delegados, nuestros sindicatos, y todo eso ahora con la reforma laboral ésta bajo cuestión, está cuestionado y severamente restringido y penalizado incluso”, advirtió la especialista.
Refiriéndose a las nuevas formas de trabajo y la organización de trabajadores y trabajadoras, Julia Soul mencionó “como dos elementos del problema que para mí van de la mano pero no son exactamente lo mismo. Empiezo por el último, esto que traías de las formas de trabajo, cómo se han ido multiplicando formas de trabajo, formas de contratación, relaciones laborales que, por decirlo de alguna manera, quedan afuera del radar de las direcciones sindicales tradicionales, y lo pongo entre comillas, ahí vamos a volver”.
“Pero es muy común escuchar esto de, bueno, los jóvenes que encuentran, digamos, como que pueden mejorar su condición en base al esfuerzo individual y que reivindican esto y que quieren ser sus propios jefes, de nuevo entre comillas, y por eso no tienden a la sindicalización, los sectores informales a los cuales históricamente las organizaciones sindicales no les prestaron atención, no los organizaron, digamos, como un sinnúmero de situaciones laborales que quedan por fuera de lo que las organizaciones sindicales tradicionalmente, se abocaron a representar. Y ahí tenemos a un montón de compañeros y compañeras que han ido buscando sus propias formas de organización en las organizaciones territoriales, en la economía popular, en estos sectores, y un sector que para mí es muy, digamos, relativamente pequeño, que no ve la perspectiva de organizarse colectivamente para mejorar su condición. Digo relativamente pequeño, en relación con la tradición que tiene la clase trabajadora argentina, de organizarse y resistir”, remarcó la investigadora.
Advirtiendo luego que “Y después, por otro lado, pero que está conectado, tenemos estas estrategias de las organizaciones sindicales que justamente dejan afuera a todo este conjunto de compañeros y compañeras, porque se recuestan y porque, por decirlo de alguna manera, se dedican a reproducir las condiciones que le dan las relaciones institucionales, digamos. Esto de: el sistema de personería gremial que necesita tener como afiliados a trabajadores y trabajadoras formales, eso se rubrica en el Estado, es el Ministerio de Trabajo el que te dice si sos representativo o no. Entonces, recostado en esas herramientas que brindan cierta protección a la organización, el movimiento sindical de manera dominante se fue como olvidando y relegando la atención de todos estos sectores de compañeros y compañeras que desde los 90 para acá, no han hecho más que crecer y que hoy son parte activa y, digamos, constante y sonante de la clase trabajadora”.
“Con lo cual, ahí hay como un doble problema con el Estado. Por un lado, sí es la crisis de representación que tiene que ver con las estrategias que se fueron dando las organizaciones sindicales que no atendieron a estos sectores y, por otro lado, es cómo fue cambiando también de conjunto la clase trabajadora en su composición. Se conecta, pero bueno, ahí hay como cuestiones a atender de manera separada”, advirtió.
Al ser consultada sobre el posible surgimiento de alguna nueva central, como en su momento fueron la CTA o el MTA, Soul respondió: “no veo por qué no, en términos de la historia de esta clase trabajadora. Justamente recién mencionabas a la CTA que en su surgimiento ve este fenómeno de trabajadores que quedaban fuera del ámbito de representación institucionalizado y se propuso una estrategia para integrarlos, para organizarlos”.
“Bueno, hay que hacer un balance de esa experiencia, ¿no es cierto? Pero ya lo hemos transitado y entonces hay herramientas para poder discutirlo y hacer una recuperación de la experiencia histórica para mejorarla, ¿no es cierto? Mencionabas al MTA que fue una corriente adentro de la CGT que se dio como una política de confrontación, no tanto de negociar y tratar de poner límites legislativos o regulatorios a las reformas que se implementaban desde el gobierno menemista en ese momento, sino de confrontar en la calle, construir fuerza en la calle. Hoy está emergiendo esta experiencia del FRESU, del Frente Sindicatos Unido, que conjunta a una serie de organizaciones sindicales que parecen intentar ir hacia ese norte, en esa dirección de plantear una estrategia de confrontación y de construcción de fuerza más a partir de la movilización que de la negociación institucional. Y después también tenemos las experiencias del amplio campo, la amplia constelación de las organizaciones de base y de las estrategias más alternativas desde la izquierda, desde los sectores que se autoidentifican como sectores de izquierda, como una militancia más ligada a la organización de base, a la confrontación, el planteo de la construcción de organizaciones y programas diferentes, que también van a estar jugando en este panorama que se está abriendo”, explicó.
Asegurando que “Lo importante de todo esto, es que me parece que tenemos que intentar ser optimistas en relación con que la clase trabajadora argentina tiene una tradición de organización, de resistencia y de poner en la calle su voz y sus demandas y sus reivindicaciones a través de diferentes estrategias que nos dé herramientas, que nos da un piso que puede empezar a aflorar en tanto que continúen estas políticas y este ataque del gobierno y de los empleadores y de los empresarios contra la clase”.
“Creo en esto de la posibilidad de construcción de fuerza, de fuerza social, desde los distintos sectores que están haciendo planteos, y acá vuelvo a los compañeros de las organizaciones de la economía popular que resisten la baja de los programas de empleo que quiere implementar el Ministerio de Desarrollo Social, los trabajadores de la salud y de la educación que no solamente están dando peleas fenomenales por los salarios y sus condiciones de trabajo, sino también para que esos ámbitos de la vida social como la educación y la salud sigan siendo públicos, que los podamos mejorar, que los podamos ampliar, las personas con discapacidad, hay un montón de colectivos en movimiento, bueno, y ni hablar de los trabajadores jubilados ni jubiladas, que yo pienso que eso va a ir como condensando, produciendo articulaciones, alianzas, que nos van a permitir consolidar una fuerza social que pueda resistir el avance de estas políticas, obviamente de manera desigual y vamos a resistir todo de la misma forma. Bueno, pero estamos en movimiento, para mí eso es lo que tenemos que poder recuperar para seguir. En este intento de ser optimistas, porque la verdad que, a veces cuando digo estas cosas digo, bueno, que se entienda, no estoy subestimando la magnitud del ataque. No es que estoy subestimando que hay una ofensiva muy articulada, no solo a nivel nacional, sino a nivel regional y a nivel, digamos, con las tensiones geopolíticas, como que alinea fuerzas de distinto orden, también internacionales, globales. Pero bueno, hay herramientas, hay historia, hay tradición y hay un montón de discusiones que ya vino dando la clase trabajadora, que nos animan y alimentan esta construcción de fuerza social que tenemos que intentar”, concluyó Julia Soul.