El tiempo - Tutiempo.net
viernes 6 de marzo de 2026 - Edición Nº2648

Opinión | 13 feb 2026

14 DE FEBRERO

El arte de soltar en el día de los que se quedan

Tal vez esto nunca sea leído y aun así necesito escribirlo, porque hay palabras atoradas que se quedan atravesadas en mi garganta y no me dejan respirar, que no me dejan avanzar hasta que encuentran como salir. Esta carta es esa salida.


Por: Darío López

Un cierre que estuvo pendiente demasiado tiempo, no sé en qué momento o tiempo exacto se comenzó a romper todo o si realmente hubo algo real entre nosotros. A veces pienso que conviví más con la idea de lo que pudimos ser, que con lo que realmente éramos. Y sin embargo allí estuve, aferrándome como un niño a la pierna de su madre, esperando.

No quiero maquillar nada, en verdad querías que fueras vos, lo pensé más veces de las que admitiré en voz alta, te imagine en mi futuro de tantas formas que ahora me cuesta confesar, pero hoy entiendo algo que me ha llevado tiempo aceptar. Amar. Amar no siempre es quedarse, a veces amar es saber soltar, porque seguir puede lastimar más, por eso te escribo esto, para soltar. No desde el rencor, sino de la gratitud. Hubo momentos tuyos que se quedaron conmigo, aunque nunca fueron completamente nuestros oficialmente. Como la forma en que sonreías cuando terminabas cansada, la manera que bajabas la mirada cuando algo te emocionaba, ese silencio tuyo que era incómodo y a la vez tan sincero, que nunca pude entender que me quería decir. Quería descifrarlo, quería conocerte más allá de lo que mostrabas, pero siempre te escondías, y te escapabas como agua entre mis dedos. Quería pertenecer a tu historia. Y no conformarme con ser solo un capitulo. Pero no siempre lo que quiere el corazón no es lo que marca la vida. Por eso hoy que escribo esto se produce en mí una extraña mezcla de paz y nostalgia. Nostalgia por lo que nunca fue, pero paz por finalmente aceptarlo.

Hubo días en los que pensé que si yo diera un poco más, o si hubiera sido un poco más paciente, si te entendía un poco mejor, las cosas cambiarían. Pero hoy lo veo con claridad realmente, no falto amor, falto coincidencia. Y cuando el tiempo no acompaña, cuando los caminos no están listos para unirse, insistir solo hiere. Duele admitirlo, me duele admitirlo pero por mucho tiempo me quede esperando señales, gestos, palabras, algo. Algo que me dijera que vos también pensabas en un nosotros. A veces creí ver imágenes del futuro, pero creo que solo fue mi mente jugando con mis ilusiones y mis ganas. Y no culpo a nadie por eso, cada quien ama como puede, desde donde está, con lo que tiene disponible, por eso no me reprocho nada, porque hice mi mejor esfuerzo con lo que tenía, aunque para vos fuera poco. Yo también tenía mis ausencias, mis miedos, mis heridas abiertas. Quizás no estaba listo para lo que soñaba contigo.

Por eso hoy quiero agradecerte, gracias por enseñarme a sentir con intensidad, aunque el final fuera el que esperaba, gracias por los pensamientos antes de dormir, por esos pequeños instantes que me hicieron creer que el amor es posible, gracias por esas conversaciones cortas, por los silencios largos, por los que callamos y aun así dolió. Gracias porque sin proponértelo fuiste el espejo de mis carencias. Me ayudaste a ver aquello que debo sanar.

Esta carta no pretende cambiar nada, no busco respuestas ni siquiera volver, pero te confieso algo… yo quería quedarme. Quería ser esa persona que estuviera en tus logros, en tus derrotas, en tus días más difíciles, en tus sueños. No sé si hubiera funcionado, pero si quise intentarlo. Y si algún día decidimos olvidarlo, como suele pasar con todo lo que la vida nos tiene preparados, quiero que sepas algo antes de que el tiempo borre mis huellas en tu historia. Siempre quise que fueras vos. Aunque no lo dije, aunque no insistí, aunque no supe demostrarlo, siempre quise que fueras vos. Hoy cierro este ciclo de mi vida, me despido de lo que imagine, no con el resentimiento, sino con la gratitud de alguien que aprendió algo valioso, me despido porque entendí que aferrarse sin reciprocidad es una forma lenta de romperse, y yo quiero reconstruirme. Quiero volver a creer, pero no ya desde la ilusión ciega, sino desde el amor propio. Por eso este final era necesario. Y para mí o para quien este leyendo estas palabras, quiero que quede una enseñanza. No te castigues por amar a alguien que no se quedó, aunque la historia no tuviera un final feliz, no pienses que fue tiempo perdido, porque lo que sentiste fue real. A veces el amor no llega para quedarse sino para despertar algo en nosotros. Así que sigue adelante, abre espacio para lo nuevo, confía en algo que si sea reciproco, que si coincida y que si construya contigo. Y cuando ese alguien llegue, sabrás porque con la persona anterior nunca funciono, pero mientras tanto agradece y suelta. No sé qué será de tu vida, y tampoco sé que será de la mía. Pero quizá algún día en medio de la rutina, un recuerdo te golpee y te saque una sonrisa o un suspiro, pero ya no estaré. Quizás la vida vuelva a cruzarnos seguramente, y está bien porque hoy aprendí que soltar también es amar.

 Si te vas a quedar con algo de mí, ojala sea esto. Si algún día nos olvidamos quiero que sepas que siempre quise que fueras vos. Pero hoy por primera vez también quiero que sea yo. Quiero elegir mi paz, mi amor propio, mis sueños, quiero abrir espacio para lo que si sea, por eso gracias por lo que fuiste y lo que no. Gracias por lo que despertaste en mí, gracias por permitirme amar, aunque fuera en silencio, en secreto, y ahora suelto, te suelto, me suelto. Con el corazón en calma. Y me alegra que hayas encontrado a alguien que te ame como yo soñé amarte, y que te haga reír más de lo que yo lo hice. Porque significara que valió la pena… poderte decir adiós.

OPINÁ, DEJÁ TU COMENTARIO:
Más Noticias

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias