El referente del sector no anduvo con vueltas al ser consultado sobre el durísimo presente laboral que atraviesan los obreros fueguinos en la actualidad. Expresó con crudeza que la realidad golpea con fuerza porque tienen cerca de mil trabajadores parados, con los currículums en la mano, pero sin un solo puesto disponible, lo que demuestra que la actividad está totalmente frenada en la provincia. Al indagar sobre los proyectos que supuestamente estaban en marcha en la capital fueguina, el entrevistado desmitificó los anuncios rimbombantes que circularon en los medios locales.
“Lo único real que tenemos es en Ushuaia, la obra del compresor que están haciendo los chinos con la empresa Nakon Sur. Después, todo eso que salió en el diario de que había obras y departamentos para hacer por todos lados, es mentira. Son solamente permisos que pidieron y que les otorgaron, pero nadie sabe cuándo van a empezar”, aseguró con evidente malestar Julio Ramírez. Para el dirigente, estas informaciones cruzadas generan una falsa ilusión en los desocupados, ya que los compañeros leen que hay laburo por todos lados, se entusiasman, pero la realidad es que todavía no se tomó a nadie ni se empezó absolutamente nada.
Con respecto a la posibilidad de amortiguar el impacto del desempleo mediante el clásico auxilio estatal para los meses más fríos del año, la respuesta fue tajante y el secretario General de la UOCRA confirmó que el beneficio no se concretó.
“Sabemos que la situación de la provincia es crítica, no hace falta que yo lo diga, estamos pasando por momentos muy malos y no hay un mango. Tratamos de ir llevándola como se puede, con alguna ayuda del gobierno, el subsidio invernal no lo tenemos y no creo que salga porque plata no hay”, reconoció con resignación. Ante este freno total, explicó que la única opción que les queda es esperar que pase la veda del invierno para ver si se reactiva algo, porque hasta el momento todo lo que escuchan son promesas y pura sanata.
El panorama se repite al analizar la actividad en los yacimientos, un sector clave que suele traccionar al resto de las actividades satélites en la región austral. El entrevistado manifestó que en el ámbito petrolero la situación es igual de crítica, “con los compañeros esperando una solución y el sector de la construcción detrás de ellos, aguardando que surja trabajo para poder darse una mano mutuamente en este contexto donde todo permanece parado”.
La conectividad vial y las promesas de infraestructura que llegan desde la administración central tampoco escaparon al análisis del dirigente, quien se mostró sumamente crítico con las gestiones federales. Sostuvo que desde Nación dicen un montón de cosas sobre supuestos inicios de obras que no son más que un engaño para la gente.
“Cualquiera lo puede comprobar viajando por la Ruta 3 en la isla, la provincia es un desastre, tiran algunos parches pero no hay nada positivo. Vos viajás por la Patagonia y las rutas están destruidas, no hay nada por ningún lado”, describió para desmentir los discursos oficiales.
Finalmente, al reflexionar sobre el impacto social y el arraigo de las familias trabajadoras en la zona sur del país frente a semejante parálisis, el panorama descrito fue desolador. Confirmó que la falta de oportunidades está provocando un éxodo habitacional silencioso pero constante.
“Se fue mucha gente porque la estaba pasando muy mal. Empezaron a vender sus casas en la zona del austral, donde tenemos a la mayoría de nuestros afiliados, y la pobre gente se tiene que terminar yendo porque no tiene qué hacer acá en el invierno y sin trabajo, es un desastre total”, concluyó.