“Llegué a la Isla en 2005, casada, soy de Puerto Belgrano, Punta Alta, hija de un militar veterano, ya murió mi viejo desgraciadamente. Me vine para acá en ese año con una bebé. A los dos años de estar acá me divorcio por muchos temas complicados, agresiones y demás. Pero decidí quedarme acá, lejos de toda mi familia porque convengamos que estamos a 3.000 kilómetros, pero quise quedarme acá porque no quería volver a la casa de mamá y papá con una bebé y un fracaso de matrimonio. Las cosas no me fueron bien al principio, pero bueno, tenía una bebé, es una criatura que sostener, que alimentar, que educar. Las cosas no salieron bien al principio, después tuve la suerte, la fortuna de trabajar en la FIAT, en la concesionaria, con Liendo, creo que casi tres años”, comienza su relato Valeria Fernández, en lo que podría ser una de las tantas historias de mujeres y hombres que fueron forjando sus vidas, en esta parte del planeta.
Y como tantos y tantas, Valeria vio la posibilidad de lograr un mejor pasar si ingresaba a trabajar en una fábrica. Entonces cuenta como ingresó en la planta de BGH y dice: “después salió el tema de trabajar en fábrica, me lo advirtieron en ese momento, estoy hablando de fines de 2010. Me advirtieron que yo vengo de otra situación, completamente diferente, no sabía ni siquiera lo que era una fábrica. Así que bueno, decidí aceptar ese trabajo, en el cual estuve 14 años, pero quedé desvinculada en febrero del 2024, cuando ya era efectiva claramente, después de 14 años”.
Entonces explica que su desvinculación estuvo relacionada con los problemas de salud que le generó el trabajo repetitivo y las exigencias de la propia empresa. “Yo tuve operaciones, inclusive estoy con un juicio con la ART Prevención. Tengo operaciones, tengo problemas en los brazos, en ambos. Porque es rutinario, así es como uno se lesiona, como le pasa a tanta gente”, señaló.
La mujer, entonces cuenta que cobró una indemnización por la desvinculación que le hizo BGH, dinero que se lo entregó a su hija para que continuara con sus estudios. En ese momento regresó a Punta Alta, pero allá era todo más duro, además falleció su padre que era su sostén y entonces decidió volver a la provincia, donde en su momento había conseguido trabajo y estabilidad.
Pero hoy, se encontró con la Tierra del Fuego versión 2026, con fábricas que cierran, otras que presentan quiebra, negocios que bajan las persianas y un paisaje similar al de las provincias del norte del país, en sus peores momentos. Valeria señala, además, que “obviamente, yo no tengo 20 años. Imagino que por eso nadie me va a contratar, y aparte estuve 14 años en una fábrica. ¿Quién contrata a alguien después de estar tanto tiempo en una fábrica? Seamos realistas y esto lo digo con conocimiento de causa”.
Igualmente aclara, “yo puedo hacer todo, lo que pasa que nadie contrata, me pasa con la gran mayoría de los comercios. Porque, además, si tenés 14 años en una fábrica, se creen que lo único que sabes hacer es poner tornillos. Lo cual en mi caso no es así, pero básicamente es lo que la gente piensa o analiza”.
“Ahora estoy viviendo en una pensión, pero no puedo pagarla y me piden que me vaya, hoy no tengo ni para comer. No tengo ni para lo mínimo y estoy desesperada”, asegura Valeria Fernández. Dice que no tiene asistencia de las áreas sociales, “ni siquiera sé como se pide eso, yo solo sé trabajar”, afirma.
“Recorro y recorro todo, viste que ahora ni siquiera te reciben el currículum en mano, la gran mayoría se tiene que enviar por Gmail, todos los días lo hago. Soy tan insoportable que no dejo de mandarlos y vuelvo a mandarlos y así, y no estoy teniendo suerte, no sé si se trata de suerte, quizás es lo que tiene que pasar, qué sé yo”, dice desolada.
Valeria es una más, de las tantas mujeres y hombres que buscan una salida, que esperan un trabajo que solo parece estar al alcance si se produce un milagro, ese milagro que no llega. En medio de la desesperación, recurrió a este medio para contar su historia, para “pedir una mano, para intentar “que alguien se compadezca”. Dice que se la puede llamar al 2964-537982 para ofrecerle trabajo. “Puedo limpiar casas, sé trabajar en comercio, en fábrica, lo que sea”, asegura. También señala que su alias es: reversible.mp y dice “si alguien puede ayudarme con lo que sea, se los voy a agradecer, hoy no tengo nada y estoy desesperada”, concluye entre lágrimas.