El proyecto cuenta con el acompañamiento de personalidades como la presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Taty Almeida, de organizaciones como Abuelas de Plaza de Mayo, H.I.J.O.S. Capital Federal y La Plata, la Asociación Madres de Plaza de Mayo, la Mesa Nacional de Organismos de Derechos Humanos, el CECIM La Plata y los familiares de Florencia Angélica Rojas Gutiérrez, la docente que murió luego que le dispararan si justificación alguna y por orden directa del Capital Carlos Robacio, cuando se trasladaba en un auto con otras docentes por la esquina de Espora y San Martín, en la ciudad de Río Grande.
Relatando como surgió la iniciativa, en diálogo con Radio Provincial Gimena Cruz comentó: “Yo soy docente, estoy a cargo de la materia de formación cívica, y con los estudiantes exploramos las normas, exploramos la Constitución, y también uno de los contenidos es la banca del vecino”.
“Como fruto de una preocupación de parte de uno de los tutores, que es Elías Piñeiro, nosotros propusimos junto con los estudiantes, que abordáramos este proyecto de la banca del vecino para pedir el cambio de nombre del barrio Robacio. El barrio Robacio, para aquellos que no lo saben, cuenta apenas con unas cuatro manzanas y está en Chacra 4. Los estudiantes se prendieron, la verdad que debatieron un montón, primero hubo algunas reticencias, porque Robacio es considerado un héroe de guerra, pero después, cuando fuimos investigando, y sobre todo cuando dimos con la impunidad con la que actuó, nuestras visiones cambiaron. Y entonces, entre todos y todas, diseñamos no solamente el discurso, sino también el proyecto de ordenanza que hoy venimos a presentar”.
Luego señaló que la propuesta es “cambiar el barrio Carlos Robacio y ponerle el nombre de Angélica Florencia Rojas Gutiérrez, que fue la docente asesinada”. “Contamos, por ejemplo, a nivel local, con el acompañamiento de la Multisectorial de Derechos Humanos, también nos está acompañando la familia de Florencia, pero a nivel nacional tenemos el apoyo de H.I.J.O.S. de la Plata, de HI.J.O.S. de Capital, de Madres de Plaza de Mayo, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, y en ese sentido estamos muy orgullosos porque Taty Almeida nos mandó un audio que nosotros pudimos compartir ahora en la banca del vecino”, remarcó.
La docente manifestó que, al respecto, “vamos a hacer lo posible para que no quede en el olvido, porque este reclamo es un reclamo que ya viene de varios años, y entonces como bachillerato vamos a ocuparnos de que no sea un pedido vacío”.
La carta de la hermana
Durante la presentación del proyecto en el Concejo Deliberante, los integrantes del Bachillerato Popular leyeron también una carta escrita por la hermana de Florencia Angélica, María Rufina Rojas, donde, entre otros conceptos, dice que ella es “la hermana mayor de Lita, por nueve años, al menos así lo recuerdo, nunca lo olvidé, a pesar de los años transcurridos”.
Más adelante expresaba “fuimos muy unidas, no solo hermanas, compañeras, compartíamos confidencias, risas, sueños simples. Lita tenía una manera especial de mirar la vida, era sensible, dedicada y profundamente buena. Tenía esa vocación que no se aprende, la de quien realmente quiere hacer el bien”.
María Rufina dice en su escrito que “Lita trabajaba como maestra especial en la Escuela 8, amaba lo que hacía. Los chicos la querían y ella dejaba algo en cada uno, era su forma de estar en el mundo. Llegó diciembre, tiempo de volver a casa, ya tenía su pasaje para Andalgalá, Catamarca, ese viaje que tantas veces había hecho, pero que esta vez no llegó a concretar”.
Continuando con su relato, menciona que “Aquella noche asistió junto a sus compañeras a la inauguración de una confitería frente a la plaza. Al terminar, decidieron dar una vuelta en auto. Tomaron por calle Fagnano, y al girar hacia la avenida San Martín, pasaron por el casino de oficiales, y todo se quebró, fueron atacadas a tiros”.
“Lita herida en la pierna, lanzó, alcanzó a decir que quería bajarse del auto, estaba sangrando. Poco después se desvaneció. La llevaron al hospital y allí murió. Murió una hija, murió una hermana, murió una persona buena que no le hacía daño a nadie”, destaca la carta.
Mencionando que “Tiempo después, el comandante Robacio se presentó en nuestra casa. No vino con respuestas, vino con una frase, dijo que se habían equivocado de auto, dijo que la orden había sido disparar a matar. Yo le pregunté por qué, ¿por qué a matar? ¿Por qué no a las ruedas? No hubo explicación, no hubo humanidad en su respuesta, solo dijo, lo hecho, hecho está”.
“Pero no, no está, porque lo hecho dejó una ausencia que nunca se llenó. Proponemos que el barrio deje de llevar el nombre de quien representó el dolor y la impunidad para pasar a honrar a quien, a alguien que fue víctima de ese hecho, que se llame barrio Florencia Angélica Rojas, en memoria de una mujer buena, maestra, hermana, hija; profundamente querida”, menciona la carta de la docente asesinada.