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miércoles 01 de diciembre de 2021 - Edición Nº1092

Sociedad | 16 oct 2021

RUBÉN SAENZ

La esencia de una ciudad representada en un trabajo

Si hay algo que caracteriza a Río Grande, una postal típica, es la imagen de una casilla trasladándose por sus calles. Rubén Sáenz es el único que lleva a cabo esa labor de trasladar las viviendas, con ayuda de su máquina y su “carretón”. Los vecinos que tienen la necesidad de mover sus casas, ya sea a un terreno propio o alquilado, acuden a su servicio. “34 años de mover casillas, me ha enseñado por donde tener que ir y por donde no; voy observando todas las que he llevado, es como si los barrios los estuviese formando yo”.


Por: Federico Monzón*

Rubén Saenz tiene 54 años, nació y creció en Río Grande, y  el emprendimiento de trasladar las casillas de los vecinos lo comenzó a los 18 años  junto con su padre, quien ya tenía su propia máquina. Era una vieja costumbre de Chiloé, en donde sus habitantes construían sus viviendas con una base de madera para posteriormente ser trasladadas a otros terrenos pero en aquellos tiempos, lo hacían a través de bueyes.

“Los primeros tiempos en la ciudad habitaban muchos chilenos y ante la falta de terrenos y la necesidad de no tener donde vivir, construían sus casas con un trineo de madera y después las arrastraban. Allí nació la idea de mover casillas”.

Por otra parte cabe destacar que Sáenz dedicó prácticamente toda su vida a este empleo tan particular, inculcado por su padre, sin haber recurrido antes a otras actividades laborales. Solo tuvo una breve experiencia antes de comenzar con los traslados. “Tuve un único trabajo en relación de dependencia, fue en la fábrica Mirgor, cuando apenas cumplí los 18 años. Fueron dos meses los que aguanté y renuncié. Me di cuenta de  que la fábrica no era para mí”.

A partir de ese momento, empieza su camino de manera independiente, comenzando en el taller mecánico junto con su padre -quien ya había comenzado con el emprendimiento- ayudándolo a mover sus primeras casillas “De a poco fui agarrándole la mano al uso de la máquina, hasta que quede yo solo al mando”. Actualmente vive de este empleo, más allá de algún trabajo esporádico en el taller. 

 

Experiencias vividas

 

Al principio Sáenz comenzó los traslados con la máquina que era de su padre, pero a medida que fue pasando el tiempo, la retroexcavadora había quedado chica para el tamaño de las casillas que se estaban fabricando. A demás ya no se permitió “arrastrar” las viviendas, razón por la cual se fabricó un “carretón” con ruedas para un mejor traslado y lograr que se obtuviera una base más firme.

Hoy en día cuenta con una máquina mucho más grande y estable, pero la misma no es de su dominio, sino que pertenece a otra empresa, quienes se encargan también del mantenimiento del transporte. Cabe destacar que Sáenz trabaja solo; “tuve en su momento unos pibes que me ayudaban, pero eran más ‘changas’ para ellos, para ganar unos mangos. Pero hoy en la actualidad trabajo solo, obviamente con ayuda de los dueños de las casillas”.

Muchas anécdotas transcurrieron con el correr de los años, pero hubo un caso que se le vino rápidamente a la memoria por ser uno de sus primeros traslados y por lo particular de lo sucedido “Esta anécdota nos tocó con mi viejo. Trasladamos una casa desde un terreno a otro y cuando teníamos que levantarla para dejarla calzada en el lugar, la elevamos y resulta ser que eran dos casas unidas en una sola - no lo sabía ni el dueño de la casa ni nosotros-, lo que provocó que se dividiera en dos, quedando una casa para un lado y una casa para otro”.

Son situaciones particulares con las que se atraviesa  y que son propias del oficio “Como yo siempre le digo a la gente, vos no sabés cómo está una casilla hasta que no comenzás a moverla. Me he sorprendido, he visto casillas que vos la ves y decís ‘se desarma’ y resulta que la estructura está muy bien hecha y te encontrás con casas que parecen muy bonitas y no tienen ni un clavo” afirmó con seguridad.

 

Un buen traslado  

 

Por otra parte, el maquinista reveló que el hecho de haber dedicado prácticamente toda su vida al mismo oficio le permitió tener otros cuidados en cuanto a la sutileza del uso de sus herramientas de trabajo. “Yo arranqué con el movimiento de casillas desde que agarré la máquina. Trabajé muy poco tiempo en la cantera y en una cantera uno tiene que exigirle a la máquina para que te rinda. Y como yo no me acostumbré a trabajar en ese lugar no uso el transporte de manera bruta”.

Además, el tener una larga trayectoria en el traslado de las casas hacia distintos puntos de la ciudad, le resulta más fácil elegir la ruta que desea tomar; “34 años de mover casillas, me ha enseñado por donde tener que ir y por donde no, con ayuda del tránsito municipal, que en ese aspecto no me puedo quejar, porque siempre me da una mano”.  

Tanto Rubén Sáenz como el Municipio de la ciudad establecen ciertas normas y requisitos para que el vecino tenga un traslado sin inconvenientes y con el menor de los daños de estructura posible. En el caso de la Municipalidad el vecino debe tramitar un permiso en Obras Particulares, las medidas de las casillas no pueden excederse de los 6 metros de ancho por 8 metros de largo y no pasarse de los 4,50 metros de altura. Sumado a esto tiene que obtener un número de puerta, ya que un inspector debe verificar si es posible colocar una casilla en el lugar, por cuestiones de medidas y de espacio entre una casa y otra, con el objetivo de evitar incendios masivos.

En el caso de Sáenz “Los requisitos que pido yo para que sea práctico, es que la casilla no tenga carpeta ni piso de cemento y que vaya lo mas vacía posible, para hacer más fácil el transporte de la vivienda”.

 

Una ciudad que crece

 

Rubén Sáenz tiene una mirada muy particular sobre las situaciones que atraviesa la población de la ciudad y que lo ve reflejada desde su trabajo. “Hay una curiosidad y es que en las épocas de mayor crisis, es cuando más se trabaja en los movimientos de casillas. La gente empieza a achicar gastos, se compra una ´casita’ y deja de alquilar”.

Por otra parte, comentó que vio muchos barrios crecer, debido al tiempo en el que radica en la ciudad, desde el Barrio Austral hasta el Barrio San Martín Norte. Este último, es el lugar donde más ha llevado casas últimamente. “Cada vez que voy al barrio San Martín Norte llevando una casilla nueva, voy observando todas las que he llevado. Más allá de que soy el único que realiza este trabajo,  es como si los barrios los estuviese formando yo     

 * Nota realizada por estudiantes de 3° año de la Tecnicatura Superior en Comunicación Social del CENT N° 35, en el marco de la materia Prácticas Profesionalizantes II.

 

 

 

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